La Coctelera

Andrea alucinando

Categoría: delirios

17 Noviembre 2009

Pie derecho

Unas palabras de presentación: éste es otro texto que escribí para el curso de escritura etnográfica. Si deseas ver imágenes del Parque Kennedy, encontré un sinnúmero de galerías en Internet. Es sólo un clic.

En dos días son las elecciones y sabré si soy secretaria de Cultura en mi facultad. A partir de esta semana tengo exámenes y presentación de trabajos finales, todo termina la quincena de diciembre. Hace poco fui al karaoke. Me divertí. También fui al Festival de la Diversidad Sexual y me divertí un montón. Por desgracia no llevé cámara, me gustaría que vieras la multitud de colores y de jueguitos que habían para todo mundo. Las fotos del karaoke están rochosas, pero ya las pusieron en facebook. Voy a seguir estudiando y explicando mi feminismo y quejándome que no tiro durante las siguientes semanas, así que para no ser monotemática pondré cosas como ésta. Servido.


El Parque Kennedy y la desobediencia erótica

Hay puntos en la ciudad donde se revela ordenada y a la vez caótica. Donde parece que todo confluyera, que todo se reúne para dar rienda suelta a algo más, algo intangible. Donde el peligro no es perderse sino encontrarse. Hay lugares para cada uno de nosotros que están envueltos de significados, que configuran la manera de comprender el espacio urbano y nuestro discurrir en él. Establecemos en efecto trayectorias, como afirma De Certeau, que han sido modeladas por poderes políticos y económicos a través del urbanismo y la arquitectura. Sin embargo, somos capaces de subvertirlos, de volverlos nuestros.

Llegando al parque Kennedy, nos preguntamos qué tipo de prácticas era posible en él. Pensando en que los ciudadanos tienen la capacidad de abrir un espacio original de creación y de re-interpretación, pensé en qué actividad es una constante en dicho lugar y resalta de entre la multitud. Benjamin decía que los recuerdos personales dan sentido no sólo a la biografía personal sino a la experiencia de la ciudad, refiriéndose así a coherencias cronológicas y espaciales. ¿Cuáles son los recuerdos más intensos que llevamos dentro? ¿Cuáles los más susceptibles de marcar nuestra memoria y asociar esa ruptura de la cotidianeidad con un lugar específico?

Quizá la respuesta es obvia, quizá no. El mayor lazo emocional que compartimos o que deseamos es el amoroso. El amor, o la fantasía de, han sido fundamentales para la conceptualización de las relaciones humanas y para delimitar un ideal sentimental, inscribiéndolo en las realidades modernas y contemporáneas. Un coctel de drogas desde el cerebro, proyecciones del subconsciente y atracción sexual confluyen en lo que conocemos como enamoramiento. El amar y sentirse amado han sido fuente de tantas expresiones culturales y académicas que es imposible acotar algo sin repetir, y aun así continuamos refiriéndonos a él. Deseándolo. Anhelándolo.

Ya no recuerdo cuántas veces he ido al parque Kennedy. Tampoco recuerdo cuántas veces ha visto a parejas hacerse cariños y acurrucarse junto al otro. Es una vista común en todos los parques, una se pregunta por qué en espacios tan abiertos y con alto tránsito de familias se manifiestan gestos de afecto. Lo que sí es verdad es que hay un sentido de transgresión, al ver a tanta gente pasar y actuar al límite de lo permitido. Un centímetro más cerca, un poquito más abajo y la pareja de enamorados se convierten en “inmorales”.

Las bancas sirven de tarima para el escenario que presentan las parejas. Algo singular es que, al ser parte de la zona gay-friendly y teniendo cerca a varios establecimientos LGBTI, las parejas son diversas y las actitudes de agresión son menores. Además, por tener a una gran cantidad de comercios cerca dirigidos al público joven, éste es el que se concentra en el parque: al salir del cine, de la sanguchería o del centro comercial, es casi una travesía obligada.

Claro que no sólo son parejas las que se encuentran en el parque. Un encuentro de sólo una vez, unos amantes imposibles, un brichero que ya encontró a su turista del día,… hay una singular pluralidad de interconexiones sexuales, de las cuales unas pocas son afectivas. El mismo comercio cuyo punto visible por las noches es la Calle de las Pizzas, y que configura una rentable red de prostitución encubierta ubica su centro en todo momento del día en el parque Kennedy. El beneficio económico que se obtiene de todas estas modalidades es considerable: farmacias, hostales, transporte, servicios de comida. La vida comercial y social de esta parte de Miraflores está marcada indeleblemente por el sexo.

Si, como Benjamin, en la ciudad invertimos emocionalmente y lugares o rutas específicas son apropiadas dentro de una narrativa de vida; los envueltos en los encuentros mencionados usan el parque Kennedy como “zona franca”, donde pueden dar rienda suelta a las actividades y comportamientos que en casa o en su vida diaria no exhiben. Así, el parque también se vuelve un lugar de referencia y de evocación de la memoria involuntaria. Al pasar por él en el cotidiano, las huellas frescas de los hechos regresan a lo consciente y nos hacen revivirlos.

Se implica entonces que la selección de la enunciación peatonal ya ha sido establecida: el uso del parque para las experiencias amatorias no sorprende a nadie. Se ha vuelto parte de la normalidad, una de las posibilidades del orden espacial. La manipulación sobre elementos de una regularidad construída, según De Certeau, es nuclear a la retórica del andar. “El espacio se transforma en singularidades amplificadas y en islotes separados, elaborando un relato trabajado. ¿Pero por qué sólo un relato? Si bien la alusión a la narrativa funciona para explicar las trayectorias individuales, podría ser más útil y realista hablar de imágenes, de una colección de estampas que reflejan las transgresiones a los recorridos determinados.

En este caso, la visualidad es lo que nos impacta, en tanto que público, a las demostraciones eróticas. En tanto que protagonistas, no es sólo la vista sino todos los sentidos que están envueltos en la experimentación de estos actos. La narrativa da un continuum al conjunto de acciones, sin embargo en estas situaciones lo esporádico y lo infrecuente son lo regular. Es decir, no podemos comprenderlo como un texto sino como un collage de sensaciones.

Cada experiencia nos afecta y queda registrada no sólo en nuestras mentes sino en nuestros cuerpos. La misma evocación de dichos actos genera una respuesta corporal. La localización del sujeto y la práctica del espacio son, en consecuencia, fijadas por una plétora de experiencias, aprehendidas a través de la corporalidad y de la sensibilidad. Las experiencias amorosas y sexuales son casos límite en los cuales los sentidos se despiertan y dejan rastro sobre los individuos y sobre el espacio más que en cualquier otra actividad. Son recuerdos vivísimos, con referentes espaciales ineludibles.


Aquí no iré más allá de la tradición occidental sobre el amor.

DE CERTEAU, p.9.

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5 Noviembre 2009

Vacío

No tiro.

No es que no tire nunca, pero poquito. Y me llega al pincho. O al clítoris. Como sea.

Saber que no tengo tiempo para una necesidad tan apremiante me molesta. Me irrita y me desconsuela. A veces, cuando sí tengo tiempo, estoy demasiado cansada. Me he quedado dormida justo cuando iba a llamarlo, o cuando llegaba a su casa. Definitivamente cuando terminábamos. Pero jato por completo, se me pasaba el bus y debía (debo) tomar taxis que cobran mucho y van muy rápido por la carretera.

Claro, podría arreglármelas yo solita. Pero no es lo mismo. Ahora no. Saber que tengo todos los dispositivos prontos y prestos y yo… estoy haciendo indicadores para un trabajo y resúmenes de 4 lecturas y 2 libros. No se puede, gente, no se puede.

Esta situación me desespera. Ojalá me pudiera tele transportar a su casa. O convertirla en mi casa de una vez. Pero hasta mediados de diciembre, estoy como se dice fregada. Bueno, siempre están los sábados.

Faltan 2 días, amor!!!

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29 Octubre 2009

Falta noviembre

Tantas horas sin dormir finalmente están dando el producto deseado. Para comenzar, ya tengo mi trabajo de investigación mejor perfilado y pretendo, antes de diciembre, acosar al secretario académico para que me deje hacer la tesis como quiero. Incluye la posibilidad de irme a tierras caribes. Ojalá.

El martes 3 expongo un trabajo que hice sobre el mirador del Cerro San Cristóbal, cuya versión rudimentaria aparece más abajo en el blog y ahora se ha vuelto en mi mayor tormento: ¿Lo hago más estructurado? ¿O más impresionista respetando el original? ¿Dónde meto las fotos? ¿Y las transcripciones?

(Insertar un pequeño grito de nerviosismo)

Para quienes puedan ir, es en el J305 de la Facultad de Ciencias Sociales de la PUCP. Se llama: Desde arriba no se ven a las personas ni se escucha al qué dirán: La perspectiva de la ciudad de Lima desde el Mirador del Cerro San Cristóbal. Bonito, ¿verdad?. Les aseguro haré todo de mi parte para ser clara y entretenida. Si no funca, puedo servirles de guía al Cerro.

Además, se me metió un bicho loco en la cabeza y me estoy postulando como Secretaria de Cultura al Centro Federado de mi facultad. Sí, yo sé, de dónde m… voy a sacar tiempo. Ni idea. Pero me entusiasma la idea por lo que me permitiría hacer: exposiciones, conciertos, concursos, talleres. Mi objetivo es dejar de pensar “cultura” como algo estático del pasado, como cajita de museo. Quiero que los alumnos la sientan, la vivan. Especialmente en una facultad de Ciencias Sociales, se debe hacer el mayor esfuerzo por comprender lo que es Cultura, ¿no?

Aparte de ello, sigo atareada en mis cursos. Ya llegó la época de los trabajos finales, lo que me alegra porque me he dado la libertad este semestre de explorar los temas que realmente me interesan. También me asusta horrores, pensando en la cantidad de horas que pasaré postrada frente a la compu redactando, y en los documentos que aún no he leído. Asustadísima.

Ya llega diciembre. Se acabará el ciclo, dormiré con tranquilidad, se cumplirá 1 año desde que conozco al novio, 2 años de reintegrada a la universidad, 4 años de mi crisis en Sampa que me llevó a cuestionarlo todo. Cómo se pasa el tiempo. Cómo ha cambiado mi vida. Aún me sorprende pensar cómo era yo hace 5 años, incluso el año pasado. Me siento tan distante de todo aquello.

Me siento vieja.

Debo terminar de enviar unos mails antes de salir a clases, así que me despido por obligación. Créeme, podría seguir escribiendo acerca de mi supuesta vejez y, por ejemplo, de cómo me empiezo a escandalizar de la conducta de los cachimbos cual vieja renegona. En fin, para otro momento será.

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1 Agosto 2009

Diva*

He estado escuchando mucho a Beyoncé, para variar. Pero ahora especialmente por una razón. Se me ha acusado de ser lo siguiente:

No pienso ser creída. Si hay algo que yo pienso era y es a veces uno de mis defectos, es desmerecerme en público. Ay no digas eso. No es tanto así. No fue gran cosa. Lo decía tan seguido que ni me daba cuenta. Estos últimos años he mejorado pero aún se me escapa. He sido acusada por decir, este curso no quiero hacer. Tal tema no aparecerá en mi registro académico. Los trabajos no se presentan así, hay que pulirlos más. El plazo final era tal fecha y hay que cumplirlo. Básicamente, me lo han dicho por exigir y exigirme. Por no callarme la boca y acusar, por no querer que el resultado sea normal. Debe ser excelente.

Yo me tomo muy en serio mi futura carrera. Todo lo que lleva tu nombre, te presenta al mundo. Todo lo que hagas, lo que produzcas tendrá tu huella. Será una extensión tuya. Por eso me esfuerzo para que refleje mis perspectivas. Aparentemente, decir esto en voz alta es ser pretenciosa.

Me han dicho que soy caprichosa. Sabes qué, si lo soy. Si quiero algo, lo hago y ya. Mientras no esté haciendo daño a nadie, no tengo por qué sentirme mal. Y cuando lo he hecho, he intentado repararlo. Muy pocas veces he perdido perdón, soy demasiado orgullosa – diferente de ser creída. Al final, es mi vida, ¿no? Son mis líos y felizmente no tengo aún compromisos mayores ante los cuales responder.

Lo que me lleva a lo siguiente. Soy terca. No persistente, no consistente con mis ideas… soy terca. Yo quiero viajar, voy y viajo. Quiero hacer 1 taller de fotografía experimental (es un ejemplo), busco cómo y lo hago. Aunque no sepa nada del asunto. Mis ojos están en la meta. Y no es por gusto: para mí las cosas que realizo me llenan, le dan sentido a mi vida. Estudio en la facultad porque siento pasión por mi carrera. Escribí porque sentía que me daba toda en el proceso.

Puedo no ser muy enfocada y sé que me disperso en lo que quiero, pero llego. Hay ciertas cosas que deseo mucho, y si no está de acuerdo a lo que los demás esperan o lo que la mayoría hace, pues qué pena. No vivo para los otros. Vivo para mí y para los que quiero. Y se acabó.

Si quiero ponerme el polo guinda con la chaqueta a rayas multicolores y medias que combinen? Ah, qué, muy llamativo? A la mierda. Si quiero llevar todos los créditos posibles este semestre y sin roche de decir que antes los cursos extra no me interesaban para nada? A la mierda, sí pues quiero tener mejor rendimiento que los demás y qué. Quiero cantar, actuar, escribir, bailar mejor que todos. Quiero ser la mejor en todo y qué. Si debo quejarme por trabajos hechos a la mitad o por cursos mal dictados, lo haré. Si no quiero caminar como mensa días en medio del campo haciendo un proyecto que no me llama, no lo haré.

Hace tiempo que me dejó de preocupar lo que decía la gente. Y si dicen que soy criticona, que reniego, que soy insoportable y terca, pues quizá lo soy. Si eso es ser diva, pues sí lo soy. Si eso es ser espesa y creída, sí lo soy.

Y a quién le importa.

* Este post y los anteriores los he hecho con algo de rabia. No porque esté enojada todo el tiempo, pero hay cosas que exasperan. Como ser descartada por las razones erróneas. Pronto me expresaré en momentos más felices, que son muchos.

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9 Marzo 2009

(necesito una buena defensa)

Hace unos días me dijeron que debía cambiar.

Me dijeron que estaba muy vulnerable, y que no debía exponerme tanto pues saldría herida. Me parece algo totalmente comprensible, aunque no se sepa a qué exactamente se están refiriendo. Sin embargo, no es algo que yo realmente pueda hacer.

Antes, muchos años atrás, yo tenía miedo a todo. Es humano, todos tenemos miedo. Ahora bien, ¿qué haces frente a ello? Yo escogí esconderme. Poco a poco, cambié de estrategia. Los enfrenté. Pero aún me quedaba un gran miedo, el que le tenía (tengo) a mis propios sentimientos.

Son extrañas, las emociones. Son… incontrolables. Puedes reprimirlas pero no por mucho tiempo. Sino explotas. Realmente, ¿qué más nos queda si no es abrazarlas y dejarse llevar por ellas?

Yo sé que puedo salir herida. Es más, saldré herida. No quiero que sea de otra forma. Quizá soy muy radical, pero si voy a conmoverme, a enojarme, a querer; lo voy a hacer con todas mis fuerzas. Sin ninguna reserva ni protección. Si es a medias… no lo viviría, no se impregnaría de ello mi sangre. No sentiría esta nube tibia dentro de mi pecho.

Persona que me lees, luego te cuento sobre un par de burradas que cometí en la semana. Ahora voy a escuchar a alguien que me comprende... 

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15 Diciembre 2008

Rápido y lento

... todo está pasando tan rápido. No me quejo, pero me sorprendo.

Me sorprendo gratamente de los cambios para mejor que, irónicamente, había estado buscando todo el año y se aparecen cuando éste ya va a acabar.

Y sigo soñando, con una estrella que ya no parece tan inalcanzable. Y parece que el sueño ya dejó de ser sueño y se ha vuelto realidad.

Disculpa por ponerme así de críptica, pero aún no lo puedo pronunciar. Hasta estar segura de que realmente está ocurriendo, y me está ocurriendo a mí.

---

A pedido del público, léase personas extremadamente chismosas pero que quiero lo suficiente como para transigir por esta vez nada más, voy a decir a qué me refería antes.

Ah, y por favor, ¿podrían dejar de preguntar si estoy embarazada o si voy a dejar la universidad otra vez? Ya se está poniendo algo incómodo.

Hace unas semanas, estaba en punto muerto. No producía nada, no salía nada de mis dedos. Pero algo pasó. Me desperté un día (ayer) con una historia en la cabeza y prendí la computadora para escribirla. Después de microsegundos, me di cuenta que estaba escribiendo la novela dejada en stand by durante estos tiempos. Y me emocioné, pues pensé que había perdido esa historia en algún lugar recóndito de mi ser.

Luego, ¡oh maravilla! Abro mi correo y gente muy querida se había comunicado conmigo. Aparte de toda la emoción de saber de ellos, recordé el proyecto que mencioné antes sobre el sufrimiento. Luego de un rato de reflexión y de conexiones electrónicas, pues parece que el proyecto va a concretarse antes de lo pensado. O sea, este 2009. No puedo esperar a rozar la estrella fugaz... sí, a eso me refería. No te emociones tanto, amigo consejero.

Bueno, ya hay algo que tiene una gota de amargo. Una persona muy cercana tiene una enfermedad que pone en riesgo uno de sus planes más queridos: ser madre. Ver de forma tan visceral el prospecto de nunca tener hijos, pues me hizo dudar un poquito sobre mis propias elecciones. Luego, recordé por qué no quería tener descendencia. Y estuve satisfecha con mis razones. Por ahora. Aún tengo tiempo para pensarlo, pero temo para tristeza de mi familia, que mis proyectos de vida se están volviendo cada vez más radicalmente opuestos a tener un trabajo estable y una familia fija.

Y lo mejor es que al obligarme, en una situación pública extremadamente embarazosa que espero JAMÁS se vuelva a repetir, a decir por qué no quería tener hijos, pues finalmente lo dije. Lo sentí dentro mío. Estaba, estoy orgullosa de lo que he logrado. Hice muchas cosas valiosas. Tengo gente que me quiere. Estoy viva. Quiero estar viva. Logré mi sueño de dejarme de huevadas (como diría mi madre) y no acomplejarme. Lo hice. Yo solita. Y sin arrepentirme horas después.

Aún no salgo del asombro, es verdad. Pero presiento que este año tendrá un final excelente.

Ahora sí, escuchemos a Corinne:

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11 Diciembre 2008

Auto reproche

- Debes dejar de hacerte la victima.
- ¿Qué?
- Ah, hola.
- ¿Por qué me estás hablando?
- ¿Cómo que por qué? ¿Acaso no puedo hablar?
- Pero tú eres la parte de mi cabeza que no debería hablar. Sabes, la que sólo me muestra imágenes raras en los sueños.
- Si, ya sé. Y también sé que esto es importante.
- ¿Qué cosa?
- Dejar de hacerte la víctima.
- Yo no me hago…
- Sí. Te gusta ser la mártir, sentirte la escogida.
- No.
- Sí.
- No.
- Ay ya déjate de cosas.
- ¿Tanto se nota?
- En este blog, sí.
- Maldita sea.
- No te sientas mal. Aunque debes saber que esa actitud es un arma de doble filo. Algún día regresará a golpearte el culo.
- Oh, gracias.
- De qué.
- ¿Y entonces qué hago?
- Actuar sin esperar nada a cambio.
- Yo no espero recompensas.
- No hablo de las materiales. No esperes que la gente se acuerde, o que el destino te trate mejor. No cuentes con algo de lo cual dudas.
- ¿Como Dios?
- Como todo lo que está en tu cabeza.
- Todo está en mi cabeza.
- ¿Qué?
- Olvídalo. Gracias por el consejo, ¿eh? Ahora, ¿podrías regresar al modo silenciador en el cual has estado toda mi existencia?
- Aún no. Por favor, haz las cosas que debes hacer y no las atrases más.
- Es que no tengo…
- ¿Tiempo? Sí tienes.
- No.
- Sí – no, espera, no voy a entrar en este jueguito otra vez.
- Pero no tengo tiempo, en serio.
- ¿Con qué tiempo ves todos los realitys de VH1, entonces?
- …
- ¿Y todos los videos que ha sacado Beyoncé?
- No todos…
- Sí. Sino no sabrías cual es el video que supuestamente le dedicó a Rihanna. Ni tampoco en cuál usa los zapatos de taco a lo dominatrix.
- No lo sé.
- Ah, y no comencemos con Lindsay Lohan.
- No te metas con Lilo, ejem, Lindsay. Déjame solita con mis fijaciones, que no le hacen daño a nadie.
- Pues a tu concentración sí. Ve a trabajar.
- Está bien.
- ¿Andrea?
- ¡¿Qué cosa?!
- Ring the Alarm y Green Light.
- Maldita…

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20 Noviembre 2008

Noche

Ayer salí de fiesta. Para variar...

Aparte de que haya estado buena o no la noche, o mejor dicho la madrugada, hubo dos cosas que visualmente me impactaron justo antes de la juerga. Hoy es la APEC en Lima, así que es feriado y desde anoche varias calles están cerradas, hay desvíos impresionantes, policías por todos lados... Una de las calles cerradas está cerca al lugar adonde iba, y me tocó cruzar pistas y pistas vacías. En cierto momento, llegué a la autopista. A mi derecha, un tráfico caótico. A mi izquierda, el asfalto desierto, imponente. Y a la mitad estaba yo, parada justo al centro del puente peatonal, absorbida/absorta por esa locura de la noche negra y las luces de colores que destilaban los carros.

Camino al lugar de encuentro, había un pasaje chiquitito. Me entró la curiosidad y caminé por ahí. Terminé en un parque lindísimo, con muchas bancas y árboles altos de copa frondosa, cuyas sombras creaban figuras raras en el pasto. Tuve unas ganas locas de olvidarme de la fiesta y quedarme allá, pero me retiré. De hecho, me demoré 20 minutos más en llegar.

Al salir esta mañana, pasé de nuevo por el parque. Tengo la impresión que volveré allá a tomar fotos, claro está, cuando tenga una cámara que funcione bien. De todas maneras, las imágenes de ayer no se borrarán de mis retinas. Por lo menos hoy no.

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Sobre mí

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Andrea alucinando

Lima, Perú
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Hola. Mi nombre es Andrea. La gente ya no dice que estoy perturbada. Yo digo, ufff. Viví en muchos lugares, estuve de pasada por muchos más, y espero arreglarmelas para seguir merodeando por todo el mundo hasta el fin de mis dias. Escribo cuentos y obras de teatro. Estudio Antropología, canto, compongo y actúo aunque no tanto como quiero, fumo de vez en cuando y aun no logro subirme a una bicicleta. Me gusta la marea, las fotos, una buena conversación, el café, el aroma del algodón, el vértigo, rehuirme en el cine y sobre todo, hacer lo que me plazca.

Por cuestion de descargar mi alma contra un papel en blanco (aunque sea virtual) y también por algo de ego, escribo cada idea u obsesion que me cruzan.

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