La Coctelera

Andrea alucinando

Categoría: viajes

15 Octubre 2009

Y todo para qué

Durante 10 días estuve aquí:

De Puquio, San Juan de Lucanas, Acola, Utec y Viseca 2-11 octubre 2009

Y aquí:

De Puquio, San Juan de Lucanas, Acola, Utec y Viseca 2-11 octubre 2009

Así que, la verdad, aunque hubiera podido escribir no lo hubiera hecho. Estaba feliz conociendo gente, entrevistando, fotografiando y cayéndome entre los cerros. Lo que hice no puede ser llamado propiamente caminar.

Aparte, he estado ocupadísima. Luego de comprobar que soy la única loca llevando la cantidad de créditos que llevo, ya pasé la dura experiencia de estar en semana de parciales y sentir q mi cerebro se dividía por cursos y capítulos de lectura. Fue un poco… asustador.

Ahora mismo estoy haciendo mi trabajo de métodos y no estoy contenta. Para comenzar estoy haciendo un tema que me encanta pero quieren que lo presente desde otra perspectiva, que yo creo simplificadora. Al menos así me sirve para entrenarme y saber qué quiero hacer con eso y qué no. Tengo horas de largo para redactar y redactar… Aunque en medio de todo encontré esta joyita (por si acaso mi trabajo es sobre el labial):

Pero no quiero pensar en eso, quiero pensar en los futuros viajes, en trabajar durante el verano y ganar plata para comprarme libros y cosas bonitas para el departamento, en actuar y en escribir si me quedan energías… estoy muy contenta, de repente un cierto optimismo me rodea. Si puedo seguir con esto, las cosas me salen bien, sí puedo continuar a este ritmo loco. Es MI ritmo loco.

Mientras tanto, salgo con amigas a hablar de la absorción, como chocolates de vulva, se me sube la presión por la cafeína (y antes por el soroche), voy a un concierto con asientos lejísimos y grito como desaforada pero al cruzarme con la banda me petrifico y les sonrío como cojuda. Si, ha hecho bastante. Ya me acostumbré a dormir poco, al friecito en la nariz de madrugada, al extraño silencio que no es silencio de las bibliotecas. Qué miedo, creo que ya no quiero cambiar de vida.

Miedo.

Mientras tanto, aquí está una canción que he escuchado infinidad de veces, algunas de ellas cantando rochosamente el coro en las combis. Prefiero ignorar las imágenes, pero no encontré otro video:

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1 Octubre 2009

Mirador

A los años, verdad?

He estado tan ocupada... salgo ya de un proceso continuo de exámenes, controles y trabajos para irme a Ayacucho, a hacer trabajo de campo por unos 10 días. Estoy contenta, pero nerviosa. Sobre todo, estoy contenta. No creo que hubiera podido absorberme como lo he hecho ahora en mi facultad si no me gustara mi carrera. Si no sintiera que es mi vocación.

Mi vocación que me provocó presión alta, taquicardia y muchas siestas de 30 minutos en la biblioteca y la cafetería.

Te quería mostrar un escrito que hice para una clase. Fue después de visitar el centro de Lima. Ya me lo han corregido, pero quería mostrar la primera versión, la que salió de mis impresiones, de lo que sentía en ese momento. Pronto habrá otro momento para explayarme sobre todas las pequeñas cosas que viví, que quizá vivimos. Pronto.


Viajar al centro de Lima provoca recuerdos, nostalgias, sorpresas… Al menos para quienes lo conocen con anterioridad y han podido apreciar los cambios plasmados en ella. Por ser el eje político y uno de los ejes de reunión social de la capital, el pasado reciente del centro es un collage de marchas, mendicidad, borracheras, tours turísticos, desalojos, represión policial, paseos, tránsito, tiendas y stands improvisados, oficinas, y demás cosas que fácilmente se nos pueden venir a la mente.

Una de las imágenes más vivas y recientes del Centro, sin embargo, han sido para mí las cuatro veces que he subido al Cerro San Cristóbal en estos últimos dos años. Después de unos años fuera del país, cuando regresé mi llegada coincidió con visitas de amigos extranjeros. Fui acompañándolos las primeras dos veces, y luego con mi pareja. Progresivamente, aprendí a apreciar el mirador. A desear verlo. Finalmente, fui sola a observar y a deducir qué es lo que me cautivaba tanto.

El mirador. Debe ser, o estar en proceso de, convertirse en uno de los puntos icónicos de nuestra ciudad. Antes despreciado por su ubicación, el mirador es una plataforma para apreciar la ciudad. Desde ella se percibe su dinamismo, su congestión visual, su extensión. Era usado como punto de encuentro por los residentes del San Cristóbal y del Rímac, sea por la peregrinación a la Cruz o por las fiestas que se organizaban de noche. Ahora es un atractivo turístico particular sobre manera, ya que el aparente mantenimiento de las casas que están en su recorrido se combina con el abandono del museo de sitio y el deterioro de la misma Cruz.

Para qué decir, la ruina de las casas del Cerro, o del Centro en general es evidente. En el trayecto al cerro pasamos por Acho, por la Alameda de los Descalzos, subimos por un camino sinuoso que nos va dando guiñadas de la precariedad del modo de vida de los vecinos. Es una aventura para muchos, quienes no pensaron llegar hasta la ubicación del mirador de manera “segura”. El cerro San Cristóbal es el símbolo de la ocupación territorial, la periferia más cercana y a la vez más lejana por décadas de menosprecio. Es la marginalidad enmarcada para una foto.

El mirador, por otro lado, muestra algo diferente. No solamente revela un modo de vida, sino todos. Desde lo lejos, vemos cuán grande es Lima. No hay fin a la ciudad, sólo carros y edificios y pistas… Redes de luces que se articulan en direcciones múltiples. Diferentes construcciones, diferente abundancia de áreas verdes, diferentes vidas.

El que proclama aún a Lima como si fuera Centro-Barranco-Miraflores nunca ha subido al Mirador. No porque no pueda ver su extensión, sino porque no la quiere ver. Desde las alturas estás forzado a admitir tu familiaridad con cada lugar: aquí está Chorrillos, allá Manchay, por ese lado comienza Lurigancho, por este otro ya es Musa. La vista es tan espectacular porque muestra lo que se presiente: que Lima en sí es una ciudad aglutinante y envolvente, en la cual sus habitantes sienten que es interminable y omnipresente.

No sólo eso: Lima es variada. Es increíblemente heterogénea, y ésta es su mayor riqueza. El centro de Lima no sería nada sin los ambulantes y el comercio informal, la ciudad (y para esto, la ciudad entera) no valdría siquiera la pena visitar sin las invasiones de tierras y la instalación de nuevos referentes culturales. Lima no sería Lima sin los migrantes andinos, amazónicos, norteños, que se juntaron con chinos, japoneses, bolivianos, italianos… capital humano que le llaman. No sería atractivo sin ese dinamismo, sin el impulso de generar y de cambiar. Sería pues lo que fue hasta entrados los 50’s: una ciudad sin vida, un mostrador para cierta oligarquía.

El centro no es el Centro. Ni siquiera ya es el centro político. Los presidentes extranjeros y primeros ministros de la Unión Europea y el G-8 no vienen ya a Palacio, se quedan en San Borja y en Miraflores. Los tratados cruciales se firman en hoteles de lujo, las grandes decisiones escapan a Palacio. Los ministerios pronto se alejarán aún más. Las marchas ya no se enfocan en Abancay.

Lima es su dinamismo, y éste no puede ser enmarcado ni parafraseado. Lima ya no son los que vivían en el centro de antaño si es que alguna vez existió, son los hijos de los conos y de los tugurios que toman la posta. Y esto se evidencia tomando un bus de cinco soles hacia el Mirador. Abriendo los ojos y perfilando el horizonte lleno de gente y más gente. De la luz que irradian.

Cuando era chiquita y miope sin saberlo, de noche miraba las luces de los cerros hipnotizada. Los veía como cuarzos fragmentados, como puntos amarillos que se descomponían y en su conjunto formaban una masa resplandeciente, una esfera dorada en cada elevación. Ahora, a veces me saco los lentes para verlas otra vez. Ahora, las luces son hermosas no tanto por su fulgor sino porque son hogares y rutas. Son visiones de humanidad.

Aprecio mucho el Mirador. Está en una parte muy cálida de mi corazón, como se puede notar por lo arriba escrito. También estoy consciente de que no todos sienten la misma calidez hacia él o hacia lo que devela. Pero creo necesario que así sea, pues aceptando y apreciando todos los espacios de la ciudad hacemos más llevadera nuestras vidas y las de todos sus habitantes. Debemos querer Lima por lo que es, llena de ritmo y luz, no por lo que fue y nunca volverá a ser.

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20 Agosto 2009

Frío (de regreso a Lima)

La última semana me fui al norte de Perú. No viajaba desde hace 2 años, así que estaba emocionada. Quería que todo saliese a la perfección. Conocí a buena parte de la familia de mi novio. Fue una experiencia algo extraña para mí. No sé, nunca había estado en esa situación. Todos me recibieron muy bien, los nervios se me fueron al instante. Creo que también fue extraño porque en esta vida es extraño el hecho mismo que te acojan de manera tan abierta, tan inclusiva. Le sigo repitiendo al novio que esto no es común, que aunque él esté habituado la mayoría de las veces las reacciones humanas (y familiares) son todo lo contrario. Que tiene mucha suerte.

Fui también a las playas. Me insolé, como era mi objetivo. Tenía una amiga que me decía, todas las demás quieren ser blancas y tu quieres ser negra. Quizá es verdad. Estoy súper tostada, tanto que aún me fastidia la espalda por el ardor, pero no me importa. Lo que me incomoda un poco es el frío intenso (para mí al menos) de Lima no me permite mostrar mi negrura. Es mi orgullo secreto.

Extraño la tranquilidad de la playa. Cómo me quemaba la arena los pies y se me metía hasta por las orejas. Extraño ver el atardecer enojada porque llegué tarde al sol. Me hace falta el abrazo matutino, la compañía permanente en desayuno, almuerzo y cena. El chasquido de las olas. Las risas de los otros viajeros. Extraño crear esos recuerdos bajo un cielo claro, intensamente celeste crayón.

De vuelta a la ciudad, estaba contenta por iniciar el semestre: logré tener los cursos que quería, inclusive uno en maestría, y voy a ir usándolos para mi proyecto de investigación que ya está tomando cuerpo. Es un proceso largo, el de la conceptualización. Es una palabra que entendí ayer. Mi idea debe moldearse en mi cabeza antes y luego salir al mundo. Algo así como dar a luz pero sin que la partera te grite y el riesgo de hemorragias desagradables, porque el dolor está ahí y es intelectual/sentimental.

Aún así, me quería quedar en el Norte. Ahora siento que estoy apartada, re acostumbrándome a mi cotidiano. Pero estoy solita. Hace frío. Tengo obligaciones y responsabilidades. Hace mucho frío. Me gusta mi vida tal como es aquí en la ciudad, pero a veces me gustaría tener una playa transparente y soleada al lado a la cual recurrir. El sol siempre me hace sonreír.

Traje cerámica. Regalitos eróticos. Comida de encargo. No tomé muchas fotos porque malogré la cámara aunque el novio diga lo contrario. No me defiendas, que yo sé que es mi culpa. Me llevo muchas imágenes impregnadas bajo mis párpados, y el deseo de revivir lo que sentí allá. Fue… algo así como un adelanto de lo que vendrá. De lo que planeo. Ya no estar solita. Ya no tener frío.

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19 Diciembre 2008

Wonderland (Sp)

Então, eu acabei de ver o último episódio de Alice.

Essa série, gente, era a minha vida. Sério. Desde o começo eu fiquei com vontade de vê-la, porque o argumento era súper familiar pra mim. Uma moça que vai pra grande cidade procurando resolver o passado e achar o seu futuro. Cara, era eu. Até o jeito de caminhar dela, de se perder naquela bagunça que é Sampa era o que eu vivi.

Sempre ficava com saudade quando eu assistia Alice. Mas também me fazia, sei lá, sentir com uma imensa necessidade de fazer as minhas malas e ir de imediato pro aeroporto. Eu queria tanto voltar. Eu quis tanto deter o tempo e nunca ter saído do Brasil. Mas as coisas acontecem por alguma razão, e eu, coitada, devia aprender isso mesmo.

Cada domingo, a Alice vivia alguma coisa específica que eu estava experimentando no mesmo momento. Era uma sincronia que assustava. Pelo menos, eu ficava assustada. Era uma mensagem? Era a minha imaginação? Acaso eu finalmente tava ficando doida? As várias Andréias dentro de mim brigavam e eu ficava na minha, pensando. Até que finalmente a ficha caiu.

Eu quero muito voltar pra lá. São Paulo e o meu lar, não tenho dúvida disso. Mas não e onde eu preciso estar. Agora eu devo respirar o ar da terra que me viu nascer e chorar rios de angústia. Eu devo me achar, devo me reconstruir aqui, em zona franca. Aqui onde eu tô florescendo, to virando a flor de cássia que eu sempre soube que tinha no interior do meu coração. Tô querendo tanto ir pro meu futuro no Brasil, mas tem antes monte de coisa gostosa à fazer do outro lado do mar.

Além disso, lembra da reviravolta que aconteceu lá em Sampa? Então, tá acontecendo uma aqui. Faz já uns meses. E posso ver já os primeiros frutos. E tô tão feliz, de ter finalmente achado o meu caminho.

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16 Noviembre 2008

En casa

Tengo mil cosas que escribir y contar acá, pero por falta de tiempo y sobre todo de ganas, contaré lo del viernes.

El viernes fui con dos chicas de mi facultad a hacer un trabajo de campo. En resumen, debíamos encontrar por lo menos dos personas que trabajasen en un salón de belleza, peluquería, etc. y nos contaran sobre ello, cuanto ganan, como es el trabajo... ese tipo de cosas económicas aburridas. Y quizás podríamos conversar más a fondo con ellas.

Llegamos y decidimos almorzar antes. Me siento y un tipo vestido de terno, que estaba sentado en la mesa de atrás, se acerca por la espalda: "Hola, mi nombre es Rubén y hoy nos podríamos divertir..." O algo así, no recuerdo bien. Estaba demasiado distraída pensando en lo ridículo que sonó. No respondí, él repitió la frasecita. Mutis. Sus amigos lo fastidiaron, y se fueron.

Luego caminamos por la Av. Abancay, repleta de sonidos, carretillas, tráfico, comida de carretilla... combina esto con el sol esplendoroso que sale por estos días en Lima y era una vista muy linda. Al menos para mí. En un momento dado, se me acerca una señora a pedirme plata. Del otro lado, viene un tipo y me jalonea el bolsillo del pantalón. Yo pensé saber lo que había en el bolsillo, así que me quedé quietecita. El choro corrió un poco y luego paró. Yo grité, "oe qué vas a vender esa huevada..." El choro me hizo caso y tiró el celular de vuelta.

Así, un ladrón me vio cara de platuda y luego se dio cuenta de la realidad. Mi celular no podría ser más barato ni podría estar aún más maltratado. En cambio, no se dio cuenta que también se había robado mi usb y me lo devolvió. Mi usb con todos mis trabajos y escritos. Con mi obra de teatro y mi novela en partes. Ese usb.

Los dioses quieren que esos escritos salgan a la luz, algún día.

Nosotras continuamos hasta llegar a un salón de belleza. Nos atiende una peluquera divina. Mientras nos comienza a contar sobre su trabajo, me dice que si me depilo las cejas me vería linda. Yo le confieso que jamás me las he depilado. Con desconfianza y algo de temor, dejo que me pele. Me veo en el espejo, y no parezco yo. Es como si alguien hubiera encarnado mi cuerpo durante los 3 minutos que demoré debajo de un par de pinzas. Me impresionó el cambio.

Llegamos donde un barbero tradicional. Encantador el señor. Me senté y en el espejo pensé ver unas gotitas de sangre. Me hice la loca y continuamos con la entrevista. Estábamos en una barbería tradicional, con sillones antiguos, junto a clientes antiguos resolviendo crucigramas y discutiendo, con navajas de afeitar más viejas que nosotras y frente a un camión lleno de frutas para el mercado del costado. Una extraña sensación de estar en casa me invadió.

No me quería ir.

Terminé saliendo y caminamos hacia el Parque de la Muralla, por el Río Rímac. Crucé la pista y bajé sola hacia el paradero de buses. Subí y me puse los audífonos gigantes. Escuché Trajetória a lo largo del trayecto, parecía indicado. Fui pasando cerros poblados y puentes de cemento. Vi pintas en los muros. Vi animales escarbando en la basura. Vi gente celebrando y abriendo botellas de cerveza. La sensación de estar en casa aumentó.

Bajé en mi paradero y crucé el puente peatonal. Llegué al edificio donde vivo y cerré la puerta. La fuerte familiaridad se evaporó. Me acerqué al ventanal de mi sala y pude divisar, más allá de las casas residenciales y de los parques, algo más. Mi verdadero hogar. Donde preferiría mil veces dormir todas las noches. Por ahora preciso de la comodidad. De quedarme donde está mi familia. Pero ahora, dudo si esa necesidad durará tanto como lo había pensado.

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10 Julio 2008

Para enfrentar el mundo asustador...

Vi esta pelicula. Fue filmada en Alagoas. La musica, el portugués, el jeito de los actores... y la playa. Queria tanto volver alla. Por ahora, tengo a Djavan.

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2 Junio 2008

Universo paralelo

Faltan 6 días…

Parece imposible salir de mi mente. Es como si estuviera conversando conmigo misma durante horas y horas, removiendo hasta las últimas mi decisión. Las otras posibilidades. Las consecuencias inmediatas. El efecto en las personas. La importancia de que me interese, a este punto, la opinión de las personas.

En medio de todo esto, el resto interactúa conmigo pero los escucho a lo lejos o de repente, están terriblemente cerca, y a veces entre la neblina baja el horizonte se deforma y bajo la mirada para asegurarme que el piso sigue bajo mis pies.

Estoy en un universo paralelo. Como en una película de Charlie Kaufman.

Lo raro es que me siento muy bien. No estoy deprimida, ni nada. Solamente no puedo dejar de darle vueltas a este asunto. Del cual no puedo hablar claramente. Aun no. Los dedos me pican, pero no. Mucho está en juego.

No Delfi, no voy a huir a ninguna tierra extraña.

Voy a seguir pensando. Tal vez tome un cafecito. Cualquier cosa para no despegarme del piso y perderme en tanto desvarío.

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16 Mayo 2008

Lima, qué paso entre nosotros....

Hoy vi Persépolis. Lloré. Tomé dos cervezas. Lloré.

Ayer fue una noche de mierda. Me costo cuatro buses, ocho avenidas enormes y llenas de trafico, y veinte minutos de caminata cojeando para llegar a casa. Llego y no sé, me deprimí de repente. Hablé con un amigo y no pude continuar, era como si hubieran abierto una puerta en mi interior y estuviera dispuesta a botar mis entrañas.

La película me ayudo a entender. Durante los últimos meses, he sentido que he estado encontrándome con algunos momentos dificiles de mi pasado... fue una manera de limpiar antiguas manchas, resolví antiguas discusiones. Me he ido reconciliando con una ciudad que me traía recuerdos no gratos.

Pero ahora me preguntaron si me quería quedar, e inmediatamente respondí no.

No puedo cimentarme aquí. Es como si la dinámica de este lugar no encajara conmigo. Hay cosas que me chocan demasiado... por ejemplo, la constante paranoia de llegar a un lugar desconocido o "peligroso", y que les roben / miren feo / insulten / etc. O el lamento eterno de muchos limeños con cada mínimo aspecto, que claro luego terminan apreciando: el clima es así, el ruido por acá,... siempre terminan implicando que "en el exterior" debe ser mejor, porque en nuestra tierra nada es bueno y admiten a medias ser simplemente acomplejados.

También me molesta el deseo aparente de separar a las personas por categorías. La repartición espacial, sobre todo, es espeluznante... las zonas "emergentes" habitadas por generaciones recientes de migrantes no se cruzan con aquellas partes donde están las personas de situación muy privilegiada, o con las zonas muy precarias. Odio las rejas. Odio los insultos racistas cada día. Es como si todo el mundo deseara construir su propia burbuja.

Bueno, no todo el mundo.

Me entusiasma el espíritu positivo que se viva ahora. Antes, no había forma de que alguien pensara vivir bien aquí. Ahora, hay esperanza, un aroma de cambio. Una nueva etapa viene, y Lima esta repleta de nuevos habitantes, de nuevas actitudes.

Aun así, algo me descuadra. Falta la ultima pieza al rompecabezas. Hay algo que me hace sentir increíblemente ansiosa aquí. Porque desde que tengo uso de razón, supe que mis mayores chances de ser fiel a mi misma y seguir mi rumbo están en otro lugar. Y eso me rompe el corazón, pues no quiero dejar atrás a mi familia y a los amigos que empiezo a querer. Pero ése es el rumbo. Como dice Marianne Satrapi al final de Persépolis, la libertad siempre viene con un costo.

El costo, es ser ajena a mi propio hogar.

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Sobre mí

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Andrea alucinando

Lima, Perú
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Hola. Mi nombre es Andrea. La gente dice que estoy perturbada. Yo digo, pero por qué complicarse el dia? Vivi en muchos lugares, estuve de pasada por muchos mas, y espero arreglarmelas para seguir merodeando por todo el mundo hasta el fin de mis dias. Escribi un libro. He escrito mil más en mi cabeza. Estudio Antropologia, canto, compongo, actuo, fumo de vez en cuando y aun no logro subirme a una bicicleta. Me gusta la marea, las fotos, una buena conversacion, el café, el aroma del algodon, el vértigo, rehuirme en el cine y sobre todo, hacer lo que me plazca.

Por cuestion de descargar mi alma contra un papel en blanco (aunque sea virtual) y también por algo de ego, escribo cada idea u obsesion que me cruzan.

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I AM the Real Chaikovsky! Considered by most Westerners to be the greatest Russian composer of all, most late 19th Century Russians think I'm actually too Westernized in my musical tendencies. Despite this criticism, as well as the flak I had to take for my preference of Y-chromosomes, my ballets "The Nutcracker" and "Swan Lake" are upheld as among the greatest and most popular pieces of all time.

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