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Bueno, como comenzar...
ALEMANIA GANO
NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
ODIO A LEHMANN. Y A BALLACK.
DE HECHO QUE NADIE ME RECUERDE EL PARTIDO.
Ahora si....
Hmmm, el motivo de este post es que, al hablar con Delphine sobre aquel evento que no será más mencionado, me di cuenta de cierto factor que se me había pasado por delante durante 21 años. Yo era un niño.
Cómo?
Sip, yo fui un niño frustrado.
Cuando era chiquita, yo quería ser futbolista. Y no por amor al instrumento, como decía en gran Morosini; porque era el único tema de conversación entre mi abuelito y yo. Más bien era como un monólogo sobre la pasión de él y mi admiración.
Mi abuelito.
Mi abuelito es el segundo esposo de mi abuelita, la cual conoció cuando mi tía y mi mamá ya estaban en este mundo tan ingrato con los sudamericanos que llegan a cuartas y encima jue... ok, ok, ya la paré. El punto es que mi abuelito nunca tuvo hijos biológicos. Y siempre quiso un hijo varón.
Cuando yo llegué, él estaba feliz. Porque tenía un plan maquiavélico. Depositar en mí todos aquellos conocimientos e construcciones ideológicas que hubiese deseado en su hijo. Sin hablar de adaptarme la forma de dormir.
El fue quien me enseño a comer exclusivamente con la cuchara/manos-para-la-presa-del-pollo-sino-mijita-no-es-tan-rico. El me mostró la sutil diferencia entre leer el periódico para mamá (noticias) y leerlo de verdad (ver los titulares y pasar al resultado del partido y luego, los crucigramas!). El me pasó el tic de tener un mondadientes en la boca por 4 horas. Y el de hacer cariño a los perritos de la calle, qué culpa tienen ellos de estar sucios, además los sucios somos nosotros.
Y él me abrió el alma a LA pasión. De la cual, hija pródiga, renegué en mis tiempos pre-púberes. Pero me llamaba. Al momento de una falta, de un pitazo, me daban escalofríos.
Ni qué hablar del GOOOOOOOOOOOOOOOOOL
Si le debo a alguien el poder compenetrarme en el mundo del fútbol es a él. El me inculcó que 11 personas detrás de una bola es todo. Es el sentido de la vida. Es el aflorar de las emociones.
La magia del fútbol es sentir en tus entrañas que el universo depende de ello. Porque un juego tan majestuoso y deslumbrante sólo puede ser cosa divina.
Recordé, al llegar al Sesc Pompéia, una escena de mi pasado. Mi hermana acababa de volver del colegio, y cojeaba. Al sacarse el polo, vimos con mi abuelita que toda su espalda estaba verde pera.
"Es que hice un gol de chalaquita, fue lo máximo, no me pude parar porque caí en el cemento pero fue buenazo!"
Debo admitir, es probablemente la única vez en mi vida que he envidiado a alguien.
Ya es la 1am. Y debería dormir pues tengo clase en 7 horas, pero no lo consigo.
Si es Ud. peruana (o), se acordará de aquél día en que Cienciano logró la Copa Sudamericana. Si no lo es, fue el 1r y único título internacional ganado por un equipo peruano, y uno de la sierra, siempre desdeñado.
Estaba frente a la laptop. 4am en Francia. Sola en mi cuarto. Recién me acostumbraba a los estudios, al frío, a no comer más Chizitos. Seguí todo el partido por RPP.
No me acuerdo del último gol, me acuerdo del grito que pegué. No porque luego de ello, más de 20 estudiantes protestaron por la bulla que hacia, sino porque en ese momento exacto todo un país gritaba conmigo. De alegría.
11 hombres atrás de una bola habían hecho sonreír a millones. A uno solo. A la patria. A MI patria. Por un rato, me dije - qué orgullo.
Al día siguiente llegué a clase con ojeras y los ojos hinchados de tanto llorar. Y con una sonrisa de oreja a oreja.










delfifi dijo
que cantidad de cosas descubrimos sobre nuestras mismas trás largas sesiones de "logoterapia" ! Y ese medio, no hubo falta que un austríaco nos lo enseñe !!!
2 Julio 2006 | 01:42 AM