Periodico de ayer - porque el servidor estaba sirviendo otros cocteles...
Han pasado unos dias y me parecen siglos. He entrado en un ritmo de vida tan agitado que a penas descanso. Sera porque se me han quitado las ganas de dormir.
Durante toda la semana no he parado de ir a clases, tomar notas, sacar libros, tomar mas notas, escribir como endemoniada, comprar hojas y mas hojas... Admito que he paseado mucho por Paris, y he tomado varios cafés acompañados por conversaciones riquisimas. Y, ademas, soy la que tiene menos horas de clase de los que conozco en mi año.
Este fin de semana estaba decidida a sumergirme en el festival de literatura, cuando conoci a una brasileña que estaba de paso por la ciudad y fuimos juntas a visitar Montmartre. Hicimos el Amélie tour, o sea, vimos cuanta callejuela o faro hayan aparecido en la pelicula. Una noche muy divertida, por cierto.
El domingo paseé por el Marais, el barrio gay, que es también el barrio judio y uno de los mas antiguos de Paris. Alla han desarrollado la formula brunch + poesia, que pude degustar en 4 cafés diferentes. Yo no me quejo, esa zona esta llena de una energia palpitante, se respira vitalidad. Fui también al Museo de Arte Judio y asistia a unas conferencias sobre Kafka, intercaladas con lecturas de algunos fragmentos.
De noche, fui a un desfile de moda ética. Asi es, moda ética. Los tejidos y materiales provienen del comercio equitable y la mitad de las marcas tienen convenios con ONGs de los paises productores de las materias primas. Parecia que el leiv motiv de la coleccion eran las superposiciones, nada mal.
Ayer dormi en exceso y terminé el dia paseando por Saint Michel, como siempre lo hago cuando me resisto a volver a casa. Hoy comencé a leer Nietzsche para una clase y me esta sacando de mis esquemas. Tal vez si soy nihilista, como me decia un antiguo profesor de historia. Comprobé de paso que un año sin trabajar duro hace que lo que te tomaba una hora en ser redactado ahora te toma tres. Mi escrito esta en stand by por la pila de libros que me sonrien al costado de la taza de té.
No puedo creer lo que voy a escribir, pero estoy feliz con tanto trabajo. Debe ser el invierno.









