There I go again
Sé que dije que resumiria los dias anteriores al post de abajo, pero ahora hay algo mas urgente que contarles. Y ya que es mi blog y escribo lo que se me dé la gana, ahi viene.
Este sabado no me sentia bien. Estaba triste pero no lograba encontrar la razon. Tal vez sea el invierno, me decia. No sacaba fuerzas para avanzar la cantidad monstruosa de trabajos que me esperaba en esa carpeta del disco duro, y su aspecto austero me provocaba miedo. Asi que me aislé de la manera mas facil: navegando en Internet.
Esa noche me llamo una amiga para tomar unas cervezas. La verdad no queria ir, pero instintivamente sabia que ella me haria bien. Luego de casi una hora de metro, llegué y pasamos una hora mas buscando un lugar para comprar alcohol. Al final nos metimos a un bar a regañadientes. Bueno, ella alegremente y yo a regañadientes.
No queria escuchar a la gente, me aturdia verlos reir y charlar como si no tuvieran ningun problema en la vida. Me deprimia aun mas. Yo seguia preguntandome del porqué de mi depresion, cuando mi otra amiga (éramos tres) pregunto:
-Y ustedes qué han hecho?
- Nada de nuevo.
- Yo tampoco. Y tu?
- Nada. Solo que...
Y lo que siguio fueron eventos triviales, muy triviales. Llego alguien que conociamos y como se nos hizo tarde dormimos en casa de la primera mencionada. En la cama me costo conciliar el sueño. Me desperté a las 4am - esto ni siquiera ella lo sabe - y fui al baño porque me dolia la barriga. Me quejé del dolor unos diez minutos.
Cada vez que me duele la barriga es porque algo malo ha ocurrido. Mi sistema digestivo es el primero que se resiente si es que algo altera mi psique. Si tengo indigestion, gastritis, acidez, una ligera punzada en el vientre, ya sé que debo ir preparandome para un torrente de exasperacion. Tal vez por ello hoy es la primera vez en dias que disfruto la comida.
No significa que antes estuviese triste, o amargada. Solamente es la angustia precedente a una gran verdad. Como el montoncito de tierra que se levanta y te molesta los ojos, antes de llegar la paraca (tormenta de arena, para los no familiarizados con los caprichos de los desiertos peruanos).
Dormi y tuve dos sueños, uno mas incongruente que el otro. Me desperto mi propio despertador, que habia olvidado prendido. Me dolia la espalda, y estuve de buen humor. Rodeada de amigas el ambiente se vuelve tan complice, tan intimo... me relajé hasta decir basta. Desayunamos, les conté mis sueños, me miraron raro, reimos. Luego, me pintaron el pelo de morado. Operacion ardua que tomo mas de dos horas, incluyendo el lavado y alisado extra.
Me miré al espejo. Me gustaba como quedaba, y sonrei. Me reservé mi primera impresion y corri a casa para llevarles café y mi fiel computador. Con él estudié acompañada. Sin preguntas. Sin ideas locas rondandome la cabeza. Tranquilidad.
Muy tarde regresé a casa. Saliendo del metro empecé a temblar, pues habia comprendido. Quise gritar. Respiré agitadamente dos cuadras, subi las escaleras, me senté al borde de la cama y me preparé para el aullido de mis entrañas. Sono agudisimo.
Me vi al espejo y recordé mi primera impresion. Dios, era yo ésa? Tan seria? Tan apagada? Tan adulta? Este peinado, este color, me hacen ver... me hacen ver como si tuviera mi edad mental. Que me la reservo como otras se reservan la factual. Y éste es el dilema: estoy en un momento en el cual siento que algo me hace falta. Yo, hasta hace poco, pensé que sabia qué era aquello. Me vino la duda de si el aqui y el ahora eran los verdaderos culpables de un sentimiento de un vacio perpetuo, o si era algo mas serio. Mas profundo.
Y, por mas que lo resisto, mi rechazado presente me cambia. Influencia mi forma de ser. La vida es comoda, me podria adaptar. A seguir estudios que no me exigen demasiado, a vivir sin esforzarme, a la banalidad. Y algo dentro me grita que no. Y que cambie ya. Lo que me lleva a lo siguiente: cuanto tiempo es capaz de soportar una persona viviendo una forma que no le agrada del todo, SIN despegarse de su fuego interno? Cuantas veces la (in)consciencia nos recordara deseos mayores? Se agotara, es posible que se dé por vencida? Cual es la decision que te congela en la rutina o te vuelve libre?
Hay un momento adecuado para ser libre?
No lo creo. Todo momento es propicio. Por ello tomé decisiones riesgosas estas ultimas semanas. Donde mi pasion esté, yo seguiré. No debo olvidar qué es lo que añoro. Debo recordar lo valioso, lo magico; siempre, siempre.
Lo dificil son esos pedazos en que te olvidas qué es lo que querias al inicio.
Alli todo se juega. Qué queda entonces? Respirar, evaluar si todavia lo deseas. Y si es asi, tener valor para despegarse de la comodidad, de la aprehension y sobre todo, de la costumbre.









