Querido futuro profesor:
Disculpe que le aborde en el metro, tan concentrado que parecia Ud. admirando el reflejo de su propio rostro. O tal vez estaria contando aquellas patas de gallo que empiezan a aparecer? Ejem, mejor me callo pues Ud. es quien decidira si apruebo o no tres créditos en mi curricula...
Le decia Sr., que si me dirijo luego de cuatro (si, cuatro: la tercera me escondi para que no me viera) veces que nos hemos cruzado en la calle, es primero para aclarar que es todo casualidad. Por alguna treta del destino, como dicen en las novelas. Yo mas bien creo que alguien alla arriba debe haberse burlado mucho de los dos, cada vez que nos reconociamos mutuamente y pasabamos segundos interminables tratando de ignorarnos.
Segundo, queria pedirle disculpas por mis estados de animo aquellos dias que nos encontramos en calles, liceos o vagones apestosos de metro. Esos segundos antes de yo darme cuenta que Ud. me miraba con horror, pero sin perder la cara de indiferencia que cualquier persona que vivio o vive en Paris aprende con el tiempo, pues justo en esos dias se me caia el mundo por niñerias. Y también por cosas mas graves, pero eso no le contaré. Aun faltan unos meses para la cena de fin de semestre con los demas alumnos.
Como podra ver, Sr. Profesor, no soy una persona cuerda. Ahora hay que cambiar de linea y yo continuo detras de Ud. siguiendolo por los corredores subterraneos y esquivando bolsas plasticas. No es chic Paris? Bueno, vuelvo a mi punto. Ademas, Ud. parece intrigado. Pues si, Ud. es oficialmente mi Droopy fatidico, y lamento que me haya oido mentar la madre a la humanidad, en español por supuesto. O ver mi tez rojisima como la de un tomate, moqueando de la furia. Porque era furia, vera: salia de la universidad e hicieron un error gravisimo conmigo. Y la vez del liceo, qué pena pero no me gustan los niños. Pero no llegué a patear al gordito ése que no me dejaba caminar mas rapido, aunque todos esos llantos, pataletas y chillidos de juguetes made in China me den migraña.
La ultima vez le juro que no fui sarcastica: me dio tanta risa verlo el dia antes de mis examenes, para los cuales no habia estudiado, imaginando un futuro fatidico de ama de casa soñando con "qué seria ay de mi si me hubiera comportado como una señorita correcta". Y salia a la superficie a comprar litros de cafeina ya que la coca esta subiendo de precio, encima estaba recuperandome de una gripe y ya sabe que cuando una esta resfriada e inhala se le pone la nariz irritadisima al dia siguiente...
Ejem, estaba yendo al supermercado de Telegraphe. Sabe que es el punto mas alto de todo Paris intramuros? Se ve La Torre. Pues esa noche estaba tan enfadada que ordené a Satan "mas vale que la pinche torre este parpadeando cuando salga, o patearé al primer lepenista que me cruce, no me importara que tenga ochenta años, le reventaré los organos que le queden dentro". Y sabe qué cosa? Parpadeo!!!
Le agradeceria si Ud. se reservara todo lo que le cuento, visto que estamos a unas cuadras de la facultad, que la mayoria de los que tienen curso conmigo no leen mi blog ni me han visto nunca en actitud "morder arteria mas proxima, beber una botella de vodka, morir lentamente". Para bien o para mal, Ud. si lo vio. Le juro que no estoy loca. Como dice una vieja amiga, no estoy loca ... solo estoy desesperada.
Cordialmente me despido y regreso a mi puesto de alumna. No seré siempre atenta a sus palabras, pero le prometo algo: sus pasos ahora tienen eco.









