Dias del inconsciente
Es mi tercera noche en vilo y no porque lo quiera, sino porque me dejo llevar.
El viernes fue el cumpleaños de una amiga, y aunque no planeaba salir terminé conociendo lugares maravillosos de Paris que no conocia, como la rue Mouffetard. Tanto colorido, una calle en bajada llena de bares claustrofobicos y baratisimos. Eso sin comentar que encontré el lugar donde hacen las mejores crepes de la galaxia intersideral.
También terminé enojadisima a las 4am en un bar al cual nunca volveré, pero esa es otra historia y hoy estoy de demasiado buen humor como para pensar en ello.
El sabado demoré redactando mi ensayo final. Encontré antiguas notas sobre sociologia de la vida cotidiana, y especificamente un señor llamado José de Souza Martins. Resulta que él trabajo sobre la modernidad y la critica humanistica que le aportamos, y busco sus repercusiones a partir del “folklore” y los sueños.
Asi que le escribi a mi apreciado director de la maestria: quiza mi tesis va por este camino, quiz no, solo el tiempo lo dira. Mientras tanto, usted y yo nos merecemos un descansito, no? Ojala acepte mi tregua. Y me dé la chance para aventurarme en lo que presiento seran arenas no convencionales.
Luego de varios intentos logré enviar el archivo, y me senti tan aliviada... finalmente vacaciones y ninguna responsabilidad en el horizonte. Mas bien tenia esta extraña sensacion de que algo no estaba bien. Algo no encajaba.
Y claro, como iria a encajar. Me habia propuesto hacer parte de una de las ideas mas locas que se me hubieran podido cruzar por la mente: ir a una maratona de David Lynch. Mulholland Drive – Blue Velvet – Dune. A ver, quién me manda a licuarme los sesos frente a tales productos delirantes.
Bueno, Dune fue una decepcion. Yo sabia que era una pelicula echada a perder desde el inicio, que De Laurentis casi se va a la bancarrota por ella, bla bla bla. Pero lo que me convencio fue ver a Sting en una pelicula (el fantasma musical de mi madre sale a flote) y Virginia Madsen:
No era/es un bombon?
Asi que, Mulholland Drive. Ejem, primera vez que la veia. Estuve tan shockeada cuando acabo que usé mi celular como diario : “mi cabeza ya gira es la 1ª y no entendi”.
El resumen oficial contaba la historia de una aspirante a actriz que se cruza con una sobreviviente de un accidente de carro, quien ha perdido la memoria. Nada fuera de lo normal.
Todo iba muy bien hasta la mitad de la pelicula, y la bendita escena del teatro. Casi lloro al acabar la cancion de la llorona (asi la llamo yo), y al darme cuenta que es verdad. No hay banda. No hay orquesta.
Mi recomendacion personal : veanla una vez sin saber nada del filme, y por lo menos unas dos después para triturar mil teorias sobre lo que ocurre. Garantia de discusiones interminables.
Vino Bluuuuuuueee Veeeeeeeelvet (la, la, la); Isabella Rossellini, uno de mis iconos, interpretando a una cantante con unos fanaticos muy particulares. Ya la habia visto una vez en São Paulo y pensé comprenderla. Ahora estoy segura que logré ver el meta-lenguaje en toda la trama. No quiero verla mas porque seguiré descubriendo mas y mas niveles en ella.
Esto va a sonar muy extravagante, pero nunca puedo sacarme esa cancion de la mente cada vez que veo vestidos azules. Lynch tiene un poder extraño sobre nuestros subconscientes.
Olvidé mencionar que, salvo tres estudiantes de cine, no habian franceses en la sala. Solamente extranjeros, mitad de ellos especialistas en el idioma lynchenés. Un gringo se demoro media hora explicandome la relacion entre Gilda y Rita, una italiana me hizo notar el uso de la musica en los finales...
Enfin, la maratona acabo con el desayuno obligado y un par de horas después me encontré buscando hipotesis en Internet. Y no soy la unica.
Domingo, visité a varias amigas y eso me hizo mucho bien. Recordé mi infancia haciendo una evaluacion del impacto psicologico que tuvo Nubeluz en nuestra infancia. Si no lo saben, fue un programa infantil peruano de inicio de los noventa, que se convirtio en un fenomeno. Y honestamente, pienso que fue tan exitoso por lo bien concebido de su universo simbolico y por las animadoras. Especialmente una.
Aparte de ello, en Peru los niños necesitabamos un escape a tanta tragedia con la que cohabitabamos. Por mas que nuestros pedres quisieran evitarlo, estabamos creciendo en medio de una guerra civil. Muchos fuimos testigos o hasta victimas de episodios que no quiero describir. Pero ya se estaran haciendo una idea.
Aparte de traer a flote memorias non gratas, la conversa me recordo que aun tenia cuadernos, maletas y una muñeca de Nubeluz en Peru. Veran, yo era una adicta al programa. Asi que desde alli viene esta conducta patologica... También sonrei mirandome a mi misma, niña, en el coliseo Amauta maravillada porque delante mio estaban ellas. Las unicas. Las poseedoras de la llave a una dimension de magia, risas y vestidos flashy.
Ver cada sabado ese programa era como penetrar en otro mundo. Tal vez por eso me gusta tanto Lynch: es uno de los pocos cineastas que me asegura perderme en sus fantasias, por mas torcidas e incomprensibles que ellas sean.
No puedo creer que acabo de relacionar dos elementos tan diferentes. Sin embargo, los dos son chocolates para mis ojos avidos de fantasia. Mas colorido y menos cordura. Sonrisas y suspiros, luego todo queda en silencio propio de esta vida rutinaria.
O acaso asi sera? A los que llegaron al final de este desproporcional post, les pregunto yo: la vida es mas o menos excéntrica que esas realidades? Pienso que tenemos que creer en la rutina ordinaria para evitar suicidios colectivos. La infima posibilidad de cambiar diametralmente provocaria suicidios colectivos, si es que nos la ponen cara a cara, todos los dias.
Iré a elegir las recetas para la cena que organizo esta noche en casa, que tengan buenos delirios.









