Desde mi lugar seguro
Estoy, qué les digo, hmmmm..... aburridisima.
Este domingo salimos en familia a almorzar a Lurin, a unas horas de Lima. Campo, mar, algunas ruinas. Y chicharrón con camote. Ese día conversamos y decidí que aun necesitaba un tiempo para descansar y habituarme, pero debía asegurarme que ese tiempo fuera breve.
Mal cálculo. El lunes desperté con malestar en todo el cuerpo. Se me descompuso el estomago y luego, empecé a arrojar. Cuando mi mamá regreso de trabajar, me encontró con fiebre y temblores. Terminé en Emergencias con un suero en mi mano derecha y sin poder siquiera mover un pelo.
Los días siguientes me las pasé en cama, rehidratandome y tomando muchas pastillas amargas. Lo peor : me pusieron a dieta. Argh. Para el viernes ya me sentía mucho mejor y con un poco mas de energía. Al mismo tiempo, me pego un poco la depresión. No por alguna razón exacta la verdad, pero a veces una se cansa de la vida y simplemente necesita un lapsus. Y me había ocurrido tanto hasta mi primera semana en Lima, que no me resistí al alargamiento de mis vacaciones del mundo.
Estaba yo muy desganada. Hasta el sábado. Esa noche tuve uno de los sueños mas maravillosos. Soñé que estaba con mi familia. En Brasil. Llegábamos a este bosque enorme, entrabamos a una esfera de vidrio que en verdad era un vagón de un gran teleférico. Despegábamos y de repente salia pinturas y especias de todos lados como en ese comercial de pinturas, y escuchaba la voz de Cassia sin cesar. Y yo sentía que sonreía, y que sentada jugaba con mis pies y los estiraba delante de un panorama amazónico. Perfumaba el olor de mi mamá, escuchaba risas y perfumes y siempre especias, mas especias... Bellisimo.
Lo que faltan son ganas de salir y continuar. No sé, me he sentido agotada. Por eso tampoco he revisado mi buzón de entrada electrónico. No quiero saber nada de nada. Necesito reencontrar mi propio ritmo, mis ganas de vivir. Debo hacerlo por mi misma, y luego podré re conectarme con las realidades que dejé recientemente. Ademas, ya me he cansado de estar explicando mis razones para dejar la facultad, o por qué me quiero ir a tal lugar, o qué voy a hacer de mi vida. Mi vida, mi problema. Se acabo.
Así continuaré mi camino, poco a poco. La resaca de lo vivido se me ira quitando, y confío en que Lima me abrirá sus brazos, piernas y tentáculos de nuevo.
Allí voy yo.










Marea dijo
Bueno, sabes lo que tienes que hacer...Suerte!
17 Julio 2007 | 07:35 PM