Las figuras no se me borran (post atrasado)
Son las 6am. por estos lares y yo sin dormir. Esta noche mi hermana salio de parranda – bien por ella!!! - y fuimos a las 4am. a buscarla a la puerta de la discoteca. El lío es que a las 2:30am. el sonido del televisor, que olvidé prendido, me despertó y desde ese momento no logré cerrar los ojos.
Entre susto, el café chinchano tomado a las 4:30am. y la inspiración sospechosa me resisto a ir a mi cama. Mas bien a la cama de mi mamá, no tengo cuarto propio. Explico lo de la inspiración: estos días han florecido en arte. Desde que salí el martes no he parado de imaginar, de crear, de divagar. Este viernes fuimos a la Feria del Libro y nos pasamos horas de horas. Bueno, fueron 4, pero igual fue un montón.

Debíamos haber ido antes a la actuación de mi hermano por Fiestas Patrias. Por una extremadamente molesta descoordinación de nuestra parte, llegamos una media hora mas tarde. Ernesto se enojo y sobre todo con mi mamá, quien le había prometido verlo. Se alegro un poco cuando le compramos unos cómics.
En la Feria, estuvimos muchísimo tiempo ojeando las nuevas novelas y las revistas de diseño. Yo compré varios libros: de moda, de feminismo, de antropología. Sobre todo, compré uno a Sarita Cartonera, libros empastados por los cartoneros del Centro de Lima. Me encantan, son tan originales y tan lindos. Mi hermana dice simplemente que me las pinto de progre, pero bueno.
Hablando de ella, con su amiga se emocionaron al llegar al stand de los libros mas pequeños del mundo:
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Les dije “Después de 3 horas de pasear por la feria entera, el único momento en que se dan tiempo para leer un libro es uno de chistes picantes”. Al final todos nos divertimos, tomamos cafecito y ya. Pero yo sigo con la mente distraída, sin nada acabar, con este torrente de emociones e imágenes y diálogos que aun no logro pasar al papel, o a la computadora, o a donde sea.









