La semana decicio menearse (cosas nuevas)
De nuevo escribiendo de madrugada... mal habito, mal habito. Estoy en el cuarto de mi hermana tratando de no hacer bulla y no despertar al resto de la familia. Y sin querer, Andrea se dio cuenta que había olvidado los placeres del vivir sola durante un mes y medio.
Estos días, aparte de todo el lío de la carrera, han sido muy motivadores. Como escribí antes, estoy en clases de guitarra y canto. El primero se dio de pura casualidad : a mi hermano le gusto y me dije “por qué no?”. Resulta que me encanta. Los dedos se me ponen tensos a veces, pero reconocer los acordes y sacar literalmente música de mis manos no tiene comparación. Por el lado del canto, hasta ahora han sido solamente dos clases. La primera, el profesor me dijo que tenia potencial, acto seguido me hizo abrir y cerrar la boca, luego hacer estos raros ejercicios de respiración. Según él, es para acostumbrar mi mandíbula y mi diafragma a “cantar en serio”. Hum. La segunda clase me dice que debo hacer abdominales para ejercitar “los músculos necesarios para la voz”, después me da este libro con ejercicios para la casa. Mi tarea? Apagar una vela soplando suavemente a 60 cm. de distancia. En su defensa, mi diafragma ha estado muy flojo, y aparentemente mi voz es “cálida e ideal al jazz”. Hum # 2.
Mis amistades parecen también motivarse recientemente. Una amiga hospedada hace poco en mi humilde hogar envió noticias desde su casita. Me alegro que te encanto mi país, Louise. Oh si, eres ciber famosa ahora. Si consideras famosa a que tu nombre sea leído por unas 5 personas (lanzando números al aire, ni idea de cuanta gente leerá esto). Aparentemente dos chicos a quienes conocí en Paris pasaran por aquí. No problem. Mi casa es su casa. Ya saben, Mochileros del mundo, sean bienvenidos (no se lo digan al conserje). Otras, hmmm, “amistades” se han manifestado. De repente, de quien no tenia noticias hace meses aparece preguntando como ha estado, donde, si hay alguna novedad que contarle...
Desgraciadamente, la cursiva viene del texto original.
Debo reconocer, hubo gente que se acaba de enterar de mi dejada de universidad y a quien encantada hubiese informado, si no hubiese tenido tantas oh señor tantas cosas pendientes los últimos días en Paris. A veces únicamente quedo como opción la despedida por mail o msn. No es lo mismo. No se siente bien. Odio las despedidas. Estoy a punto de escribir estos dos mails super, hiper, mega (regresé a 1996 con este vocabulario. Como decía...) cruciales y a cuantas personas tengo para recibir estos mensajes claves? Muy, muy pocos. Mucho menos que antes de irme. Mejor sola que mal acompañada; seguro, pero a veces una necesita a amigos de su lado. Y es complicado cuando todos están lejos.
Así que señores, me voy a terminar de una vez esos malditos mails. Como postre, un canción sobre gnomos:









