Soñando con arena y sol, con un poquito de ayuda de mi amigo, el paracetamol.
Qué tal.
El jueves fue el evento de la oenegé, todo marcho bien hasta que la fiebre empezó a hacerme sudar como chancho. Bueno, no estuvo tan mal. No salí en lo que quedaba de la semana pues el resfrío se me agravo. Lo que me hizo pensar, me debo desquitar. Al fin y al cabo, ya llega el verano, y no he salido en años.
Le dije entonces a mamá que quería un viaje de regalo de Navidad. Sola, no?, me pregunto. Yo dije que si, seria excelente. Ella dijo, y a donde quieres ir? Hum. No sabia. Estas son las opciones, cortesia de PromPeru:

Yacila, Piura: Esta en Paita, hogar de otras bellas playas. La escogí porque es chiquita, arenosa, e imposible de hacer surf allí. Es decir, no habrá mucha gente. Y si hay, entonces me voy mas lejos. Ideal para unos días tranquila, en unión con la naturaleza y lograría regresar al color marrón oscuro que mi piel no agarra desde hace dos veranos.

Cajamarca: Hace bastante tiempo quiero ir por el paisaje (las flores de tarwi, ooooh) y sobre todo la parte arqueológica. Allá están las Ventanillas de Otuzco, las catedrales, Kuntur Wasi... allí capturaron a Atahualpa!! Los recuerdos horas en el colegio paporreteando la misma cantaleta vendrían a flote, y no me haría nada mal respirar aire puro, muy puro – 2720 mts. de altitud.

Huanchaco, La Libertad: Dos razones: ya estuve allí, solamente por un par de horas y fue lindo. Nunca pude visitar Chan Chan y esta justo al lado.

Alguna playa perdida en Tumbes: Siempre yendo al Norte... Así se ve la playa mas famosa, Punta Sal. Pasé por el circuito de playas en mi camino a Ecuador, y todo el litoral es de ensueño.

Marcahuasi, Lima: Llevo por lo menos 8 años diciéndome que iré, y nunca voy. Son un montón de piedras en medio del desierto, es un clima extremo, pero tengo una fijación con el lugar. Vayan ustedes a saber por qué.
No tengo idea de donde acabaré, pero espero que el viaje cumplirá su objetivo: DISTRAERME. Por favor, te lo pido Iemanja, déjame algo de relajación. Los cambios se acercan y me da miedo: la oenegé, nuevos talleres, la universidad, la familia... Mejor sigo mirando las fotos de las playas...









