A partir del sueño en el que no estuviste
Ayer de noche dormí 11 horas seguidas.
:)
Dormí como no dormía hace mucho tiempo. Al despertar, no había ni dolor de espalda, ni ojos hinchados, ni pequeños calambres en las piernas. Hasta soñé.
Estaba en un metro, tratando de pasar desapercibida. Un extraño intentaba una y otra vez hablarme, estaba segura que era para distraerme. Vi venir al controlador, yo no tenia ticket de metro y me fui caminando rápido en dirección contraria. Vi a mi derecha una especie de gruta rodeada de agua dulce, dulce, mostrando focas y aves en vitrina. Volteé al escuchar el ruido del vagón llegar.
Y me desperté.
Mis clases están una mierda. Bueno, no todas: específicamente la de estadística. No entiendo nada, la profesora no quiere a mi grupo de trabajo, yo estoy empezando a odiar a ciertas personas, la vez pasada nos olvidamos unos datos y nos bajaron nota... Las demás van bien, pero aun no puedo sumergirme en ellas como quisiera. Una pena, porque si me interesan. Hay sobre todo algo que deseo hacer pronto, un trabajo biográfico para la clase de antropología. Tengo la idea loca de hacerlo sobre mi bisabuela materna, quien de muy joven se vino desde China a trabajar en las haciendas de caña de azúcar a Perú, se caso con un español con el cual no podía comunicarse, se volvió indispensable en las noches de fiesta allá por el norte del país... todo un rollo, mi antepasado.
Mi libro me tiene tan metida en él que he dejado definitivamente de escribir hasta nuevo aviso. No puedo pensar en otra cosa que en esos cinco cuentos, y si se me prende el foquito es para cosas no relacionadas con la literatura. Mas con la música. Todo a su tiempo... Aunque debo decir, nunca pensé que fuera tan gratificante conversar con los lectores. Saber qué pensaron, donde estaban, a qué personaje odiaron, a quién debí darle la oportunidad de ser feliz... me agrada escuchar sus impresiones, estar consciente de que se plasmaron en la lectura.
Eso era todo lo que yo anhelaba.
Ah! me olvidaba. Me ha frekeado muchisimo cuando la gente me dice que han leído mi blog. Por alguna razón, sigo sin comprender que cada palabra aquí publicada puede ser leída por otros. He aquí a Andrea, sacando todos sus trapitos sucios para quien guste lo lea, y luego se asusta cuando le dicen “en serio te dijeron fácil? ése no es tu amigo...” o “qué lindas las fotos de la playa, a ver donde te pelaste?” A ver si me dejo entender, si me gusta que leas esto, solamente que me sorprende mucho. Me deja mas vulnerable, vamos a ponerlo así.
Mientras tanto, el guión de mi primera pieza de teatro (chiquita, pero bonita) me mira lentamente. Yo le esquivo la mirada, porque el cansancio me gana y la cafeína en mi sangre termina de diluirse. Mañana sera un nuevo día, matador como los otros pero así lo quise yo. Así me gusta, pues. Que me duela terminar las horas, con una sonrisa de oreja a oreja por haber intervenido desde dentro en el caos que es mi vida, yo y nadie mas.
Nadie mas, entiendes?
Para alguna persona reciente leyendo este blog, uso muchos “y”s y “que”s. A veces marea. Es una joda.









