Fantasma personal
Siento que este post debió ser escrito hace mucho, pero aquí va.
Desde que tengo uso de razón he tenido problemas con mi propia imagen. Es decir, no sé quién soy. No logro verme de manera objetiva, fotos y filmaciones me ponen nerviosa. Cuando tenia 5, me mostraron una foto mía en un triciclo. Esa no soy yo, repetía. Esa no soy yo.
A los 8 empecé a vomitar conscientemente. La verdad es que tenia tantos líos en casa y fuera de ella, que un "dolor en la barriga" o un "oops, me olvidé de almorzar" pasaban desapercibidos en mi entorno. A mi no me parecía algo anormal, vomitar y no comer. No era la única. Pensaba que era algo natural, reacción de la ansiedad. Ni yo ni nadie lo vio como era, el comienzo de la enfermedad familiar.
Llevamos por lo menos 2 generaciones en ello. Desde anorexia nervosa hasta obesidad mórbida, las mujeres sangre de mi sangre han pasado una por una por el mismo tormento al cual me iniciaba. Ceso por un tiempo, al yo crecer rápidamente y comprobar como mi cuerpo se apoderaba de mi vida, de la forma en que los demás me miraban. De esto hablaré en otro post, no vale la pena recordar ahora épocas agridulces.
En fin, en cierto punto a los 13 entré en una gran depresión. Deseaba auto-eliminarme, no servía para nada. Entonces dejé de comer. Nada entraba, solamente agua helada. Bajé 4 kg en una semana. 3 kg menos la semana siguiente. Y así sucesivamente, hasta que las uñas se me quebraron y mi nariz se asemejo a una rama seca. Me pesaba todos los dias. Media el grosor de mis muñecas, mis tobillos, mi cuello. Untaba cremas reductoras en todo mi cuerpo, hasta que la dermis se volviera roja como el tomate.
Mi madre pensó que era falta de vitaminas. Empecé a tomar muchas al día, siempre con agua helada. Eran mi único alimento. Luego de una decena de días me atragantaba en comida, por frustracion y por no levantar mas sospechas en en el colegio. Porque en mi casa no entendieron. Ellas tenian sus propios infiernos, creían que comer en desmesura era normal por la adolescencia, o al menos eso me hicieron creer. Solo la psicóloga en mi colegio, y te agradeceré de por vida Antuanette, me forzó a detenerme y a volver a comer. Tu entendiste, cuando nadie lo quiso.
Estuve 2 años en crisis, revolviéndome, buscando evaporarme. Durante ese lapso de tiempo me di cuenta de muchas cosas. A la gente quien crees que te quiere, no le importas. Mientras mas flaca estés, mejor te tratan. Puedes ser infeliz pero si pareces una modelo de portada, jamas te dirán cuan vacías lucen tus pupilas. Me di cuenta que yo no era únicamente mi cuerpo, sino una persona, un ser muy perturbado.
Entré a la universidad y estudié los términos que me dio la psicóloga. Bulimia no purgativa. Trastorno perceptual. Anorexia. Estaba consciente de los efectos de mi enfermedad. Sabia que debia guardar el control. En Francia lo perdí. Estaba tan aterrada de volverme de nuevo un esqueleto, que me volví un yo-yo: ganaba 10 kilos, perdía 5, ganaba 4, perdía 11 de golpe... En Brasil gané un equilibrio muy frágil, que he recuperado al llegar a Lima.
Sigue siendo muy frágil, acabo de comprobar. Ayer me tomaron un par de fotos para notas de prensa escrita. Al verlas, me horroricé. Veía zonas y mas zonas que debían ser eliminadas pronto de mi. Me avergoncé de mi misma. Llegué a casa y corrí al espejo, a repetirme "es un episodio, respira, ya pasa". Pero no pasa.
Recordaba, una noche cálida en mi habitación en São Paulo, todo el dolor proveniente de mi enfermedad. Y pensaba en lo que mas me dolió. No ser diagnosticada a tiempo, ser ignorada. Casi todos tomaron lo que ocurría a la ligera, "es cosa de las chicas de ahora" decían. Pues no lo es. Yo soy la misma prima lejana que "se murió de pena", la misma que "estaba tan dedicada a sus hijos que se olvidaba de comer", la misma que "hace dietas por ser igualito a la actriz de tele". No es una etapa. Esta carga, estoy consciente de ello, la llevaré por el resto de mi vida. Muchas veces dudaré de mi misma, en algún momento caeré en la trampa y querré huir de todo y de todos. Querré no comer. Querré comprar pastillitas. Querré comer hasta no poder respirar y botarlo de mi.
El dolor de aquella noche esta en uno de mis cuentos. Lo escribí porque quería que ciertas personas entendieran. Porque me hubiera gustado escuchar una voz que me dijera, no estas sola. Yo te tomo en serio. Por favor, no te mates. Es difícil sacar fuerzas del interior de ti y seguir, seguir sin saber adonde ir. Ahora sé donde voy, y les aseguro, no sera a mi propia destrucción.










J dijo
Luego de haber leído esta entrada dejé de pensar si era correcto "entrometerme" y ponerme a leer sobre aspectos tan íntimos de tu vida sin sentir remordimiento alguno.
Me siento totalmente estúpida al recordar que alguna vez te dije que "cuando era mas chibola tenia problemas alimenticios. Tenía baja autoestima así que empecé miles de dietas y bajé mucho de peso, tanto que mis amigos me decían que parecía un fantasma". Me siento estúpida pues sentía lástima de mi misma, de esa jovencita torpe y acomplejada que era, cuando veo que tu has vivido cosas mucho más duras que yo.
Me alegro (y sorprendo) al ver cuán bien has superado todo aquello. Jamás habría creído que mi segura e independiente amiga Andrea habría tenido algun problema parecido en su pasado. Realmente, aún tengo mucho por conocer de ti.
Creeme que, aunque definitivamente es duro que nadie se preocupe realmente por uno, la esperanza siempre está allí. Yo debo agradecerle a algunos amigos y a mi familia por percatarse de mi problema a tiempo y ayudarme a salir. Y es que algunas personas no tenemos la fortaleza necesaria para salir de esto solas...otras, como tu, si pueden hacerlo.
Ya es tarde para decirlo, ya pasó mucho tiempo, pero aquí estoy. No te conoceré desde hace años, no hemos compartido tanto como quisiera, pero creo que siempre hay un futuro, ¿no es así?
Y no haré promesas, porque como bien me escribiste en aquel recordatorio de tu libro: "prefiero demostrártelo día a día".
Gracias por todo lo que me has mostrado, a esta pequeña ingenua que tiene tanto por vivir.
30 Mayo 2008 | 10:33 PM