Saber
Faltan 8 días.
Las aguas se han vuelto inquietas por aquí. Es decir, es como si mi rededor se estuviera preparando para el gran cambio.
En Lima el cielo tomo su característico color gris. Un color que ha deprimido a tantas personas hasta la medula, y que inspiro tantas líneas melancólicas de artistas peruanos. A mi no me pone triste, la verdad. Si me pone mal saber que detrás de tanta niebla las estrellas titilan y la luna se ilumina de plata, y no poder verlo. Pero es más un lienzo en blanco: el cielo limeño se vuelve una gran pizarra, alguien la borro con mota y el resto blancuzco de la tiza quedo en la superficie.
Un comienzo sobre lo ya transcurrido.
Ayer y hoy estuve preparando un trabajo etnográfico, sobre una feria realizada dentro del campus. Me prepare y recolecté bastantes datos, anotaciones, entrevistas… También tome muchas fotos de los productos y de la gente. Entre todos los que llegaban, hubo un momento en el cual me aparté y pude ver patrones. Diferenciar entre quiénes comprarían chalinas multicolores, quiénes carteras con estampados de flores gigantes, quiénes chompas estrictamente negras.
Al abrumarme la realización de ser nosotros tan predecibles en la vida cotidiana, y sin mayor esfuerzo, me retiré a leer a la biblioteca. Terminó en mis manos un libro de fotografía de los 70s, donde se presentaban retratos hechos alrededor del mundo y mostrados en una exposición llamada “La Familia del Hombre”. Los rostros siempre afectan. Tal vez porque puedes saber lo que sintieron. Porque aunque el trasfondo es un misterio, el gesto esta ahí, inevitable. Tomé un par de notas en un block y regresé a la bulla.
Había esta competencia entre las diferentes facultades. Las porras me hicieron reír, así como ver a cierta gente disfrazada. La mujer de los zancos, cuya espalda aparece en el post anterior, vino hacia mí y gruño AAAAAAAARRRRRRRRGGGGGGGGHHHHH. Yo sonreí. Ella sonrió de vuelta. Una de las orquestas tocaba exclusivamente salsa y cumbia, y su música me hizo bailar camino a la feria.
De nuevo allá, mas anotaciones, mas fotos. Llené la memoria de la cámara, y me detuve. Recordé conversar con J y otra amiga en la mañana. Recordé los pensamientos libres en el micro, provocados por los libros sobre arte, estética, filosofía que llevo comiéndome esta semana. Cerré los ojos y podía verme correr a la computadora para conversar la madrugada entera por skype.
Me sentí bien.
El día anterior, en clases, las cosas fluyeron rápidamente. Cerré el cuaderno sabiendo que aprendía. Salí a teatro a dar mi examen, y me fue excelente. Planeamos los siguientes eventos, y algo había mudado. O sea… desde hace poco, cuando se refieren a mi, ya no tenia la inseguridad de no estar al corriente de lo que ocurría. Y no era una inexperimentada. Me sentí dentro de lugar.
Cuando llegué a casa esa noche, me di cuenta que eso tan loco que pretendo hacer es muy probable. Reí yo sola, escuchando a Cassia. Hoy también reí yo sola, luego de ver en la videoteca esta película: (Ja! olvidé la imagen!! Aqui esta)

Observar actuaciones tan poderosas, un guión tan bien pensado, y no sentirme chiquita a su lado fue como si… no sé, como si estuviera a la par. Estoy preparada.
Creo que he tomado una decisión.
Si no sabes de lo que estoy hablando, esta bien. Es solo una gran cosa que debo responder si o no, y alterara el rumbo de toda mi existencia. En fin… voy a tomar un descanso.









