No me mires
Estoy muerta. Mueeeeeeerta, les digo.
Tengo encima 4 horas de sueño y una docena de cosas que hacer, muchos lugares a donde ir. Es en estas situaciones que me pesa que Lima sea tan grande: llegar de una reunión a otra me toma de 1 hora a 2 horas, dependiendo de la distancia y del trafico.
Pero qué importa, el ciclo ya se acaba y estaré durmiendo tranquilamente en un par de semanas.
Mas bien, quería escribir sobre una idea que no me dejaba en paz las ultimas noches. Por varias razones, me he sentido observada. Escuchaba que la gente hablaba de mi. O tenia que presentarme ante las personas tal como soy. Esto me incomoda enormemente, porque odio que la gente me vea tal como soy. Me hace sentir indefensa.
Odio que la gente me mire. Por eso en todo lugar donde he vivido, las cortinas de mi cuarto, o en este caso, de la sala desde la cual escribo este post, nunca se abren. Jamas. Cuando escucho mi nombre, una picazón me estremece la espina dorsal. Seria muy fácil adjudicarlo de frente a la timidez, o a la inseguridad. Sinceramente, yo pienso que es una chiquitisima voluntad de ser sincera conmigo misma. Me gusta mucho la forma en la cual pienso que soy, y si esa visión es confrontada, mi mundo se altera.
Disfruto poniendo a la disposicion de todos mi arte. También develo aquí cosas triviales o a veces, muy personales. Pero todo aquello es voluntario, yo quiero que sean revelados. Tal vez, lo mas atemorizante, es que tengan una falsa idea de mi, que me etiqueten. Es un miedo fundado: durante mi infancia entera, me clasificaron como alguien quien en realidad no era, y nadie se molesto en confirmarlo. Fui una freak a la cual había que mantener alejada, quizá su extrañeza sea contagiosa.
Pero aqui estoy, de nuevo yo, voluntariamente, abriendo mi vida de par en par para ti, lector imaginario. A estas alturas del partido, no me importa ser una freak. De hecho, lo disfruto. Pero no me gustaría que me vean como alguien hipócrita, por ejemplo. O egoísta. Porque no lo soy. También soy consciente de que no puedo controlar la visión de los demás sobre mi, pero entiéndeme: me estresa... y tengo miedo que mi auto estima en aumento se chanque contra una realidad non-grata.
En fin, tengo una reunión muy importante hoy, así que no hay lugar para dudas. No hay lugar para arrepentimientos tampoco, pues me deberé presentar tal como soy ante un perfecto extraño, él me juzgara y decidirá darme o no una... todavía no lo digo. Por si acaso.











The Devil Rules the World dijo
Lo de ponerse en el punto de mira es algo inherente al artista que llevamos dentro. Si tienes algo que enseñar, estás expuesta a que inevitablemente te critiquen, hablen de tí o se formen una idea equivocada de cómo eres. Hay que aprender a blindarse de las opiniones ajenas. La principal persona a la que hay que agradar es uno mismo.
Hay que mirarse al espejo varias veces al día y decirse "pero mira que eres guapa, y talentosa, hay que ver que bien escribes, jodía..." así hasta que te lo creas y te importe un pimiento lo que los demás piensen de tí o de tu arte. Pero tampoco te lo digas mucho, mucho, no vayas a creertelo demasiado y ya no se te pueda decir nada... je. Todo tiene su medida...
28 Junio 2008 | 12:43 AM