Sobre el fin
Sabes cuando a veces, la gente alrededor tuyo te empieza a contar de amigos o familiares que se ponen muy enfermos, o fallecen? Es como si la muerte te rondara. Usualmente uno va tratando de ignorar la posibilidad de que todo se acabe, y de la manera mas inesperada, mas brusca. La muerte no espera a que termines ese gran proyecto. La muerte no espera que veas a tus hijos crecer. Simplemente llega.
Estuve pensando mucho en como reaccionaria alguien a quien quiero muere. Me volvería un poco loca, supongo. Tengo esta tendencia, desde muy niña, a abstraerme de la realidad cuando las cosas no salen como quisiera, y creo mundos imaginarios donde lo dañino puede rectificarse. Hablaba conmigo misma en la casa, en el salón, en la calle. Aprendí a susurrar para que nadie se diera cuenta. En un abrir y cerrar de ojos, todo a mi alrededor se transformaba siguiendo mi voluntad. Mirando atrás, fue justo haciéndolo que me volví escritora. Creaba historias para experimentar la vida que quería tener, porque en la realidad no tenia chance de lograr ningún cambio.
Después pensé, qué pasaría si muero ahora. Una bala perdida me alcanza, o el carro en el cual voy se choca. Tantas cosas pueden ocurrir... podría tener una enfermedad que ignoro y zas, me da un infarto o algo así. Si hay algo mas allá, y pudiera evaluar mi propia muerte, la relación seria mas o menos la siguiente: WTF??? Pero, pero... ah olvidalo. Lo que paso, paso.
En si misma, la muerte no me asusta. No, la verdad no. Si el camino acaba, pues asi sea. No podria hacer nada, como tener control sobre un evento de tal magnitud? Tal vez si estaria un poco frustrada, por no haber terminado lo que quería, por no haber disfrutado mas. También me angustiaría por las personas que siguen respirando. Pero sino... no lo lamentaria. El viaje valdría la pena, si acabase aquí.
Cuando era niña, me echaba boca arriba en el asiento trasero del auto. Veía por la ventana las nubes moverse, los arboles agitarse, los faros cegándome con sus luces. Y siempre, siempre, llegaba un momento en el cual pestañeaba y me sentía dentro de una película. De la película de La Vida, sumergida en una historia mucho mas grande que yo. Aparecía una presión en mi pecho, porque en mi mente, me volvía tan chiquita... tan prescindible...
Intento que ese sentimiento no se vaya. De esa manera, aseguro no dar por sentado cada segundo. Así, me aliento a terminar todo lo que quiero, a pasar tiempo con los que son realmente importantes para mi, a tener en claro mis ideales, mis posiciones. De esa manera, recuerdo dejar mi huella en La Vida.










aysha dijo
No me puedo creer que te inventes mundos??? yo tambien hablo sola muchisimas veces jajaja....
me ayuda a evadirme.
besos
6 Julio 2008 | 01:58 PM