Punto muerto
Tengo un pequeño problema.
A veces, cuando escribes algo, lo que sea, llegas a un punto del cual no puedes salir. No puedes ni avanzar ni retroceder. Punto muerto. Una vez me ocurrió en medio de un examen final y casi lloro. Es extremadamente desesperante, porque sabes que la redacción puede continuar pero no tienes idea cómo. Es como si tu idea principal se hubiera evaporado de tus sesos.
Algo así me ha pasado con la obra de teatro. Ok, he tenido mis exámenes y demás trabajos que me mantuvieron con la mente en otros lugares. También han pasado un par de cosas en casa que escaparon totalmente de mi control y debí ocuparme de ellas. Pero ahora, al leer lo que he avanzado, me da una cólera inmensa ver el punto muerto justo frente a mi.
Quiero terminar la obra.
Quiero seleccionar todo y darle delete.
Quiero modificar el diálogo.
Quiero dejar de pensar en esta obra.
Ya está llegando al punto en el cual me atormenta. Sabes, me altera un poco pues es en estos momentos cuando te olvidas de por qué estabas escribiendo esa historia en particular en primer lugar. Siento que pierdo el tiempo, y yo ODIO perder el tiempo.
Más vale que salga de este punto de una buena vez, porque estoy al borde de mandarlo todo a la mierda y empezar de nuevo. Quizá eso sea lo necesario. No lo sé. En fin...










guillermo dijo
Hola Andre. me gusta tu blog, es sugerente... y nada ps, con el riesgo a sonar como un paulo coelho de jesus maria, para mi los puntos muertos han terminado siendo como trampolines... para mejor, en serio. Suerte!
9 Diciembre 2008 | 04:44 AM