Rápido y lento
... todo está pasando tan rápido. No me quejo, pero me sorprendo.
Me sorprendo gratamente de los cambios para mejor que, irónicamente, había estado buscando todo el año y se aparecen cuando éste ya va a acabar.
Y sigo soñando, con una estrella que ya no parece tan inalcanzable. Y parece que el sueño ya dejó de ser sueño y se ha vuelto realidad.
Disculpa por ponerme así de críptica, pero aún no lo puedo pronunciar. Hasta estar segura de que realmente está ocurriendo, y me está ocurriendo a mí.
---
A pedido del público, léase personas extremadamente chismosas pero que quiero lo suficiente como para transigir por esta vez nada más, voy a decir a qué me refería antes.
Ah, y por favor, ¿podrían dejar de preguntar si estoy embarazada o si voy a dejar la universidad otra vez? Ya se está poniendo algo incómodo.
Hace unas semanas, estaba en punto muerto. No producía nada, no salía nada de mis dedos. Pero algo pasó. Me desperté un día (ayer) con una historia en la cabeza y prendí la computadora para escribirla. Después de microsegundos, me di cuenta que estaba escribiendo la novela dejada en stand by durante estos tiempos. Y me emocioné, pues pensé que había perdido esa historia en algún lugar recóndito de mi ser.
Luego, ¡oh maravilla! Abro mi correo y gente muy querida se había comunicado conmigo. Aparte de toda la emoción de saber de ellos, recordé el proyecto que mencioné antes sobre el sufrimiento. Luego de un rato de reflexión y de conexiones electrónicas, pues parece que el proyecto va a concretarse antes de lo pensado. O sea, este 2009. No puedo esperar a rozar la estrella fugaz... sí, a eso me refería. No te emociones tanto, amigo consejero.
Bueno, ya hay algo que tiene una gota de amargo. Una persona muy cercana tiene una enfermedad que pone en riesgo uno de sus planes más queridos: ser madre. Ver de forma tan visceral el prospecto de nunca tener hijos, pues me hizo dudar un poquito sobre mis propias elecciones. Luego, recordé por qué no quería tener descendencia. Y estuve satisfecha con mis razones. Por ahora. Aún tengo tiempo para pensarlo, pero temo para tristeza de mi familia, que mis proyectos de vida se están volviendo cada vez más radicalmente opuestos a tener un trabajo estable y una familia fija.
Y lo mejor es que al obligarme, en una situación pública extremadamente embarazosa que espero JAMÁS se vuelva a repetir, a decir por qué no quería tener hijos, pues finalmente lo dije. Lo sentí dentro mío. Estaba, estoy orgullosa de lo que he logrado. Hice muchas cosas valiosas. Tengo gente que me quiere. Estoy viva. Quiero estar viva. Logré mi sueño de dejarme de huevadas (como diría mi madre) y no acomplejarme. Lo hice. Yo solita. Y sin arrepentirme horas después.
Aún no salgo del asombro, es verdad. Pero presiento que este año tendrá un final excelente.
Ahora sí, escuchemos a Corinne:









