De lejos
Ay M, cómo te extraño.
Es insólito saber que todo está yendo como lo planeaste, que te gusta vivir así. Pero que te falta la persona q te ayudó, la que comprende cuán importante es cada paso, cuanto costó levantarse cada día. Y tú eres la única que sabe.
Las dos hemos compartido mucho, M. Hemos sufrido, hemos reído, hemos actuado como tontas. Tenemos una complicidad que no he encontrado en nadie más. Estoy convencida, M, que tú eres mi alma gemela.
No pienses que ésta es una declaración de amor. Por lo menos, no de amor romántico. Muy pocas veces, encuentras a personas que simplemente te complementan. Es algo en su interior. Algo se consuma cuando está al lado tuyo. Es como si brotara magia de tus poros y de los suyos. Es muy raro. Es aún más raro hallar a alguien que sabe cómo piensas sin siquiera hablar contigo. Y es recíproco. Esa conexión la tengo contigo.
Por eso me pone triste saber que no estás a mi lado. Que no puedes ver lo que estoy consiguiendo, poco a poco. Que no puedo contarte cada vez que alcanzo algo que antes era parte de nuestras conversaciones de medianoche. Eran fantasías. Deseos. Ahora son realidad. Y tú no lo puedes ver.
Me senté hoy de noche en la computadora, y quise escuchar la canción. Sabes, con la cual nos identificábamos y cuando estábamos un poco ebrias la cantábamos a voz pelada. Luego, durante el coro, salían las lágrimas. Si solamente supieran, me decías. Vivimos cada día como si fuera el último, porque venimos de lejos.
De muy lejos, pensaba yo. De tan lejos que reímos mientras otros se lamentan. El aire realmente se pone más pesado si se vive nada más de promesas.
Me haces falta. Pronto te contaré mis cosas, mis líos. En persona. Yo lo sé. Por ahora, disfrutamos a los a nuestro ritmo el tiempo bello. Le beau temps. El presente tuyo y mío.
Te quiero. No te pierdas.
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