Hola, soledad
Se siente como si fueran años que han pasado desde que estoy frente a esta página, justamente a ésta, la de publicar entrada. En el último mes, quizás más, no he logrado entrar a Internet por más de media hora cada vez. A veces entro dejando cuatro, cinco días y sólo para ver mi correo.
Está de más decir que casi nunca entro a la coctelera. Lo que me da mucha pena, porque me gusta leer posts de otras personas, me gusta curiosear y muuuuuy de vez en cuando opinar. Me gusta escribir aquí. Pero desgraciadamente, me gana la vida. Mi vida extremadamente agitada desde inicios de marzo.
Mis dos investigaciones van viento en popa. He descubierto campos para desarrollarme en lo profesional, quizá luego de graduarme, quizá antes. Estoy participando en el TAV y en la revista Anthropia. Ayer fue mi primera reunión. Estoy emocionada. También sigo escribiendo, no con la profusión que esperaba, pero escribo. Casi he terminado la obra de teatro, la primera. Ya estoy en la segunda y en el embrión de la tercera. Mis clases me agotan, muchas lecturas y sobre todo un curso que me interesa en demasía. Tengo que hace un trabajo de campo, estaré viajando desde esta semana. La próxima semana se viene la iniciación de los cachimbos de mi facultad, en la cual seré una de las torturadoras, ejem, organizadoras. He salido poco, pero lo he hecho como se debe. Estuve dos veces enferma, y me recuperé.
Estoy un poco cansada.
Me encanta mi vida, ahora, tal como es. Todo marcha bien. Siento que las ideas de antes ya se tornan realidad ante mis ojos. Las puedo sentir, oler, mordisquear. Ya no me siento atrapada por el será que esto es ridículo y nadie me lo dice, o por el peso del pasado. Las relaciones familiares han llegado a un bienestar exponencial, y sobre esto no hablo a nadie porque no hay nada que contar. Tengo amigos en quien confío, tengo a alguien a quien decir te quiero. Soy, con miedo a decirlo pues quizá se acaba, feliz.
Pero falta algo.
Siempre falta algo, ¿no?
A veces, en medio de tantas actividades, de tantos encuentros, me quedo solita yendo de un lado al otro. O esperando una reunión. No sé, a veces me pongo a pensar conmigo misma. Y me pregunto si no hay nada más que hacer. Si me estoy perdiendo algo. A veces me da la impresión que esta quieta armonía es tan frágil. Es tan… fácil de quebrar. Me da miedo. Y más miedo me da contentarme con lo que tengo, olvidarme que otros no pueden, no osan tenerlo. Creo que me siento culpable, en ciertas ocasiones, de reír todo el tiempo cuando a mi alrededor el panorama humano no da para siquiera una sonrisita.
Intentaré escribir más aquí. No lo aseguro, pero es mi intención. Sino, bueno, les dejo un video trucho que da título al post. Me he despertado a las 3am y la tenía en la cabeza, por algo será. Por algo será.









