Pronto llegará, el día de mi mesada
Últimamente me veo en un dilema. Tengo muchos proyectos, y creo que puedo hacer bastantes cosas en los próximos meses que me permitan terminarlos o adelantarlos. Sólo que todo este tiempo he estado obviando un pequeño factor.
Dinero.
Ay el dinero. Me falta. Mucho. Tengo que priorizar en mis gastos pero no ayuda que el capital con el que cuento es, bueno, ínfimo. Esto tiene que ver con el haber decidido concentrarme en mis estudios y no trabajar. Lo que me hace dependiente económicamente. Lo que odio por completo.
Así que esta semana tengo que decidir. Antes que nada, me ocuparé de unos ciertos gastos médicos. Luego, del viaje que tengo planeado desde no sé cuantos meses. Después veré cómo me las arreglo para ir a los conciertos que quiero. Me he vuelto algo adicta a esto de la música en vivo, de correr hacia el cantante y gritar hasta que tus pulmones no den más y pienses que ahora sí te mueres de pulmonía. Pero tanta gente viene… y yo tengo tan poquito sencillo…
Además, me acabo de enterar que los cursos en cierto instituto donde supuestamente empezaría aulas el próximo mes han subido sus precios. No es nada bueno. Considerando que en mi universidad este año subieron el costo de los créditos y este semestre llevaré más que en los anteriores. Hay la posibilidad de seguir un taller de teatro, que involucra un montaje y eso no me lo quiero perder. Ay, quiero mucho.
Me angustia esta falta de dinero. ¿No te pasa que piensas tanto en qué vas a hacer después que te olvidas del presente? Eso me pasa a mí. Todo el maldito tiempo. Es una gran problemática dentro de mi reciente compromiso, porque he entendido que a veces las personas no comparten esta preocupación. Al menos no de forma tan neurótica como la mía. Me gusta el balance, a pesar de que aún sea difícil para mí.
En fin, esta semana que viene debo ocuparme en recibos y matrículas. Espero no quedar tan sobrecargada y absolutamente misia como parece. Ojalá.









