(---) don’t preach

He estado haciendo cálculos y estresándome sola en mi cuarto por el fin de mes y las inscripciones que se vienen para agosto. Además de eso, no he hecho gran cosa aparte de tomar notas de libros y dejar de lado el de Coetzee. Lo intenté, pero me aburrió mucho. Más que la forma de escribir, el personaje principal me cayó mal.
También estuve pensando mucho en cierto tema, sobre todo después de leer este artículo. Es una opinión que apoyo, que comparto. No tener hijos. No lo veo como una necesidad o una forma de completar mi vida como mujer o como sea de lo dice mi mamá. Pero afirmar que es por salvar el planeta… hmm, me parece un poco tirado de los pelos. Y además, como dice Julie Z (quien administra uno de mis sitios favoritos en años) hay muchos niños ya existentes que seguirán siendo creados y que no tendrán quien los crie. La adopción es una posición tan válida como la concepción.
Lo que me atrapa es todo lo que despierta en las personas un tema como la no-maternidad. Y no porque no se pueda, sino porque no se quiere. Como si debemos tener algo obligatoriamente que nos fuerce a tener bebés. Existe la influencia de las hormonas para inducirnos a cierta conducta “maternal”, pero antes que nada tenemos libre albedrío y razonamiento lógico. Y si no deseamos tener hijos, o si no entra en lo que pensamos nos hará felices, entonces no habrá hormona ni instinto que nos fuerce a ello.
Personalmente, me sorprende cómo los demás y especialmente las mujeres ponen tiempos límites de cuándo querré hijos. Antes me decían, cuando crezcas. Ya tengo 24 y nada. Luego, cuando te enamores. Ahora ya estoy hasta comprometida y nada de cambiar. Asumo que la nueva excusa es cuando me case o cuando tenga 30.
Yo he sido bastante consistente en mi opinión personal como para defenderme del “pero tú qué sabes de ser madre, es la mayor emoción que una mujer puede tener” o del “lo dices porque aún no lo necesitas” o aún de “¿cómo puedes ser tan egoísta para no arle la oportunidad a tu hijo de nacer?”. He escuchado muchas estupideces, créeme. No sé aún cuál es la motivación de ciertas personas para emitir juicios sobre mi útero. No es propiedad pública, sabes.
Mi futuro, por el contrario, ya no depende solamente de mí. Ya no estoy sola. En mi familia, nunca sentí frustración por mi elección, y creo que es más que nada porque no soy hija única y no estoy cerrando las chances de dar nietos. En una pareja, ése no es el caso. Hay un proyecto de vida, expectativas ajenas que no quiero que sean frustradas. No pienso que sea justo.
Al final, los derechos reproductivos deben ser respetados. Es mi cuerpo. Mi útero. Mi decisión. La vida humana es una responsabilidad y un hecho tan crucial, tan mágico con el cual no se debería jugar porque se debe. Si no quiero perder mi autonomía, no lo haré. Si no quiero cambiar mi cuerpo por la gestación, no lo haré. Si no quiero dejar un legado carnal; no lo haré. Lo sabía Remedios, lo sé yo, lo saben muchas mujeres muy seguras de sí mismas.
Así que deja de insistir e insinuar que soy menos mujer. Aunque nunca leas esto, lo oirás. Soy mucho más mujer que tú.









