Diva*
He estado escuchando mucho a Beyoncé, para variar. Pero ahora especialmente por una razón. Se me ha acusado de ser lo siguiente:
No pienso ser creída. Si hay algo que yo pienso era y es a veces uno de mis defectos, es desmerecerme en público. Ay no digas eso. No es tanto así. No fue gran cosa. Lo decía tan seguido que ni me daba cuenta. Estos últimos años he mejorado pero aún se me escapa. He sido acusada por decir, este curso no quiero hacer. Tal tema no aparecerá en mi registro académico. Los trabajos no se presentan así, hay que pulirlos más. El plazo final era tal fecha y hay que cumplirlo. Básicamente, me lo han dicho por exigir y exigirme. Por no callarme la boca y acusar, por no querer que el resultado sea normal. Debe ser excelente.
Yo me tomo muy en serio mi futura carrera. Todo lo que lleva tu nombre, te presenta al mundo. Todo lo que hagas, lo que produzcas tendrá tu huella. Será una extensión tuya. Por eso me esfuerzo para que refleje mis perspectivas. Aparentemente, decir esto en voz alta es ser pretenciosa.
Me han dicho que soy caprichosa. Sabes qué, si lo soy. Si quiero algo, lo hago y ya. Mientras no esté haciendo daño a nadie, no tengo por qué sentirme mal. Y cuando lo he hecho, he intentado repararlo. Muy pocas veces he perdido perdón, soy demasiado orgullosa – diferente de ser creída. Al final, es mi vida, ¿no? Son mis líos y felizmente no tengo aún compromisos mayores ante los cuales responder.
Lo que me lleva a lo siguiente. Soy terca. No persistente, no consistente con mis ideas… soy terca. Yo quiero viajar, voy y viajo. Quiero hacer 1 taller de fotografía experimental (es un ejemplo), busco cómo y lo hago. Aunque no sepa nada del asunto. Mis ojos están en la meta. Y no es por gusto: para mí las cosas que realizo me llenan, le dan sentido a mi vida. Estudio en la facultad porque siento pasión por mi carrera. Escribí porque sentía que me daba toda en el proceso.
Puedo no ser muy enfocada y sé que me disperso en lo que quiero, pero llego. Hay ciertas cosas que deseo mucho, y si no está de acuerdo a lo que los demás esperan o lo que la mayoría hace, pues qué pena. No vivo para los otros. Vivo para mí y para los que quiero. Y se acabó.
Si quiero ponerme el polo guinda con la chaqueta a rayas multicolores y medias que combinen? Ah, qué, muy llamativo? A la mierda. Si quiero llevar todos los créditos posibles este semestre y sin roche de decir que antes los cursos extra no me interesaban para nada? A la mierda, sí pues quiero tener mejor rendimiento que los demás y qué. Quiero cantar, actuar, escribir, bailar mejor que todos. Quiero ser la mejor en todo y qué. Si debo quejarme por trabajos hechos a la mitad o por cursos mal dictados, lo haré. Si no quiero caminar como mensa días en medio del campo haciendo un proyecto que no me llama, no lo haré.
Hace tiempo que me dejó de preocupar lo que decía la gente. Y si dicen que soy criticona, que reniego, que soy insoportable y terca, pues quizá lo soy. Si eso es ser diva, pues sí lo soy. Si eso es ser espesa y creída, sí lo soy.
Y a quién le importa.
* Este post y los anteriores los he hecho con algo de rabia. No porque esté enojada todo el tiempo, pero hay cosas que exasperan. Como ser descartada por las razones erróneas. Pronto me expresaré en momentos más felices, que son muchos.









